«¿A quién le importa Vigo?»

VIGO

CAPOTILLO

Crónica | El pleno de la desconfianza «Leri xa morreu; Arca, tamén; ¡Pobre Vigo!», afirmaba un ciudadano a las puertas de la sala de plenos en la que poco después Ventura Pérez Mariño cesó como alcalde

29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El debate entre socialistas y nacionalistas estaba en la calle dos horas antes del pleno que acabó con la alcaldía de Ventura Pérez Mariño. Las trescientas personas que se agolparon a las puertas del Concello para coger sitio en la sala de plenos fueron calentando el ambiente defendiendo con más o menos argumentos verbales la gestión del alcalde. «Este sabrá mucho de leyes pero de democracia no tiene ni idea. ¡Quería gobernar solo! ¿Gracias a quién es alcalde? ¿eh?...» gritaba un veterano nacionalista. La réplica se la dio una acalorada venturista armada de paraguas, que no paraba de mover arriba y abajo, cargada de razón: «Queredes volver, queredes volver... Si deixárades traballar a xente ¿Que fixestes cando estabades vos?», afirmaba la mujer inquisitivamente. Se abrieron las puertas y comenzó la carrera en pelotón, escaleras arriba, en busca de un sitio para seguir el desarrollo de los acontecimientos. «¡Qué ganas de venir a meterse en este lío!», afirmaba un policía local que hacía de barrera humana para frenar la avalancha. «Cómo no vamos a venir. No nos podemos quedar en casa. Me importa mi ciudad. Vigo va a ser muy diferente con este alcalde», explicaba una ciudadana de complexión menuda que enseguida se hizo hueco en primera fila. La primera intervención fue la de Soto, que recibió pitos por su intervención, larga en exceso. A su discurso siguió el de Pérez Castrillo que tampoco cosechó mucho éxito en su disertación, sobre todo cuando se refirió a las cualidades que debe reunir un regidor municipal: «Nunca se fixo tanto mal en tan pouco tempo», dijo el nacionalista; afirmación a la que alguien respondió desde el público: «É que tí eres tan lento que non che deu tempo». Siguió Castrillo con su monólogo: «O alcalde de Vigo ten que ser un líder». «Sí, un líder coma tí», se volvió a escuchar de nuevo de entre el público. Pero los mayores abucheos al nacionalista llegaron cuando manifestó sus sentimientos sobre lo que estaba ocurriendo en el pleno: «Nin a o BNG nin a min nos agrada retirarlle a confianza, señor Mariño», dijo en medio de un gran barullo. A medida que el BNG iba confirmado la salida de Pérez Mariño de la alcaldía, la tensión y el acaloramiento iba subiendo la temperatura de la sala de plenos. «Están haciendo un Cristo de Ventura», se lamentaba una seguidora socialista. Las emocionadas palabras de la portavoz del PSdeG, María Xosé Porteiro, hicieron mella incluso entre los antiventuristas. «Creen que están castigando o PSOE cando lle están dando unha bofetada a cidade de Vigo», dijo Porteiro. Su argumentación hizo reflexionar en alto a un espectador para lamentarse de la poca suerte que ha tenido esta ciudad con sus políticos: «Arca xa morreu, Leri tamén. pobre cidade... ¡A quén lle importa Vigo!» se preguntaba el hombre. Intervino después el alcalde, que malamente pudo contener las lágrimas al recibir el apoyo en forma de aplausos de un público entregado a su causa perdida. «Tranquilo Ventura, ti eres honrado, pero non te deixaron facer», le gritó un miembro del público desde el fondo de la sala. Antes de la votación que retiró la alcaldía a Pérez Mariño, el público comenzó a abandonar la sala de plenos, igual que cuando los aficionados abandonan el estadio al dar el partido por perdido. Sólo los más combativos en el uso de la palabra se quedaron para desahogar su ira en voz alta. «Vaya tropa, nos espera un infierno los próximos años», afirmaba una mujer con el ánimo derrotado. «Y ahora, qué va a pasar», preguntaba una joven a su amiga, mientras bajaba las escaleras que conducen al exterior del Concello. «Deberían de repetir las elecciones», respondió la otra joven. A lo que su compañera contestó ¿Para qué?