Cuestión de devociones

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Medio Vigo y parte del extranjero se dio cita ayer en Bembrive. La tradición manda. Y San Blas es un clásico. No sé si será el más milagreiro, pero la lista de incondicionales es incontable. Y si, no lo dudo, unos cuantos acudieron puntuales a ofrecerle una misa y a pedirle remedio para sus males de gaganta, no es menos cierto que la mayoría de ellos (y fueron miles), lo hicieron siguiendo la flecha del jolgorrio . Los asiduos saben bien de lo que hablo. El sarao que se monta y, para que vamos a engañarnos, las cuchipandas que se organizan en los furanchos, son de libro. En resumen, que Bembrive, como París, bien vale una misa y hasta una procesión. Los que mejor lo saben son los políticos locales. Sólo unos pocos, bien contados, se sumaron a los actos religiosos, caso de Corina Porro o Manuel Soto, entre otros. (Los socialistas con la disculpa de que a la hora de la procesión estaba Touriño presentando listas, los del PP con la de atender a las labores de gobierno y los del BNG, no saben no contestan). Donde sí hubo unanimidad fue a la hora de la comida. Todos sí, y algunos hasta en el mismo restaurante, O Rancheiro, pero no compartiendo mantel. PSOE y PP optaron por un escenario de mesas separadas. Por cierto que, muy inspirados los responsables del establecimiento, reservaron la de la izquierda para los socialistas y la de la derecha para los populares. Entre los comensales de la primera, además de los corporativos (salvo Graña, que estaba malita) estaban Enrique Curiel, Carmen Avendaño, Jovito Rivas... En la otra, Pablo Egerique, Jacinto Lareo, Paco Doblas, Marta Iglesias... Con todo, hubo buen rollo y hasta compartieron chascarrillos. No hay nada como un buen cocido para hacer amistades. También los ediles del BNG invocaron al santo, pero prefirieron hacerlo en otro local.