Reportaje | La diversión está en la calle Cientos de personas disfrutaron en el Casco Vello de la fiesta de los maios, mientras Redondela cocinaba los más de 4.000 kilos de chocos que se repartieron en la cita con la gastronomía
09 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La primavera llegó con cara de invierno. Pero las nubes declararon la tregua a tiempo, justo cuando el Casco Vello comenzó a celebrar su fiesta de los maios. La batalla entre el invierno y la primavera se reprodujo así dos veces: una, metafórica, en la plaza de la Constitución, escenario de la representación; otra, real, en el cielo, benevolente desde las 12.00 horas con una fiesta concebida para saludar la llegada del buen tiempo y el final de los rigores invernales. Para las casi 200 personas que celebraron a ritmo de música popular el comienzo de la estación del sol y las flores, la amenaza que sufren este tipo de festejos por parte de la Sociedad General de Autores no era más que un nubarrón demasiado lejano. Al fin y al cabo, que les quiten lo bailao. Porque baile hubo, y de los buenos, de los de siempre, de los de orquesta y niño danzando con abuela. Algo parecido a la Feria de Abril organizada en Vigo por la Casa de Andalucía, que ayer concluyó en la carpa instalada frente al Liceo de Bouzas. Allí también sonó la música y se cruzaron las generaciones, sin que nadie tuviese noticias de la famosa Sociedad de Autores. Chocos para todos Menos musical fue la fiesta del choco de Redondela. Y no es que no hubiera orquesta, sino que el objetivo era otro: darle a la mandíbula y llenar el buche de manduca a base de cefalópodo enano. Porque en la villa se sirvieron este fin de semana 4.000 kilos de choco, que atrajeron a la localidad a cerca de 20.000 amantes de las buenas recetas. Entre ellas, la del restaurante Casa Paco, que ganó el primer premio de cocina creativa con un plato de choco con lamprea, trucha, sábalo y vieira: una combinación sin duda más digestiva que la de fiesta popular con Sociedad de Autores.