Crónica | Toma de posesión entre amigos La cúpula socialista gallega se citó en la toma de posesión de López Peña y protagonizó intrigantes corrillos mientras el grupo en el gobierno se evaporó de la escena en cuestión de minutos
15 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Si hay algo que no le faltó a Francisco López Peña en su toma de posesión fueron amigos. La cúpula socialista gallega casi en pleno, con su líder, Emilio Pérez Touriño al frente, arroparon en todo momento al veterano y a la vez flamante delegado del Consorcio. Recibió muchas felicitaciones y una confesión pública de su antecesor en el cargo, Pablo Egerique, que tenía retranca: «Es una auténtica satisfacción que seas tú el que me sucedas de entre todos los candidatos que sonaban por ahí», afirmó, mientras Ventura Pérez Mariño mantenía un habitual gesto circunspecto y Abel Caballero pasaba su presencia desapercibida entre los asistentes. A la breve ceremonia de juramento siguieron unas palabras del delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, que tras elogiar al electo impartió su bendición: «La Zona Franca queda en buenas manos», y todos aplaudieron. Segundos después, casi todos los representantes de grupo popular en el Ayuntamiento se habían evaporado, no sin antes felicitar a Francisco López Peña. La alcaldesa, Corina Porro, aprovecho el momento «enhorabuena» para emplazar al delegado de Zona Franca a una entrevista de trabajo. Testigos de la vuelta de López Peña fueron también los representantes de las tres instituciones empresariales de la ciudad, Confederación de Empresarios, cámara de Comercio y Club Financiero; y los delegados de UGT, CIG y CC.OO. El presidente de la Autoridad Portuaria, el rector, directivos del sector de la automoción (CTAG, PSA); todos ellos viejos conocidos de un López Peña que, según confesó, sigue siendo el mismo: «con energías renovadas, pero con las mismas ideas».