La auditoría de Fitch considera que la dinámica presupuestaria de Vigo ha sido buena ya que, según los datos aportados por el Concello, la administración ha registrado en los últimos cinco años una media de superávit presupuestario del 8,9% de los ingresos corrientes. Más del 50% de sus ingresos provienen de impuestos locales y cerca del 32% del Estado, en concepto de participación en los impuestos estatales. La evolución de los ingresos por impuestos locales ha sido favorable, con un crecimiento anual de la base impositiva de su principal impuesto local, el IBI, de alrededor del 16,7% en los tres últimos años. El municipio tiene cierto margen de acción para incrementar ingresos, debido a que las tasas que aplica a los impuestos locales no alcanzan el máximo permitido por ley. Fitch constata también la externalización de algunos servicios municipales a través de concesiones administrativas, «con lo que se beneficia de la eficacia del gasto, aunque ello también haya implicado cierta rigidez en los gastos operativos», afirma. Sin embargo, añade que los márgenes brutos de la liquidación de presupuestos son altos, con un promedio del 25% en los últimos cinco años, y el ayuntamiento ha podido autofinanciar la totalidad de sus gastos de inversión netos, además de reducir deuda de sus ingresos propios. Otro dato positivo, segun Fitch se refiere al endeudamiento, compuesto en su totalidad por préstamos bancarios con vencimiento a medio y largo plazo, «que ha ido reduciéndose año a año».