Reportaje | Grandes nevadas de la historia viguesa Cuando los copos cubren las Rías Baixas, Galicia se colapsa, aunque lo habitual es que el mismo anticiclón que lanza las olas de frío hacia la península proteja a la capital olívica
03 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Con Andalucía cubierta de blanco y la costa mediterránea acariciada por un manto de nieve, quien más quien menos ha suspirado estos días recordando la última gran nevada que vivió Vigo. Fue hace 17 años. Comenzó a las nueve y cuarto del 15 de enero de 1987 y, según relatan las crónicas de La Voz de aquella jornada, la ciudad más grande y bulliciosa de Galicia se paralizó, embobada ante un espectáculo muy poco habitual en estos pagos. «En cuanto asomaron los primeros e insólitos copos, unas inconfundibles sonrisas de felicidad y sorpresa asomaron en los rostros de los vigueses», escribía el cronista de esta casa. Pero las batallas de bolas que conquistaron lugares tan emblématicos como el Berbés o la calle del Príncipe fueron efímeras. La nieve que durante cuatro jornadas colapsó Galicia, cortó todas las carreteras, cerró los tres aeropuertos y concedió unas vacaciones extraordinarias a los estudiantes sólo convivió dos días con los vigueses, aunque dejó algunas pinceladas dignas de mención. «Vigo no es ciudad de mendigos» Sirva recordar a aquel concejal que, preguntado por la falta de lugares para que los vagabundos combatiesen el frío, respondió con un tajante y glorioso «Vigo no es ciudad de mendigos», un día antes de habilitar camas de hospital para indigentes, tras la muerte de un sin techo en Ferrol. La fuerza de aquel temporal fue tal que incluso la radio dejó de emitir durante horas, mientras en Vigo tres colegios quedaban incomunicados. Fue una ola de frío excepcional, que sólo dejó a dos capitales europeas por encima de los cero grados: Lisboa y Atenas. Por eso nevó en Vigo, una ciudad que desde 1950 apenas se ha cubierto de blanco en cinco ocasiones. Las más grandes, según el archivo histórico de La Voz y los datos de MeteoGalicia, se produjeron en el citado 1987 y en 1963. Ese último año fue el que más asombró a quienes lo vivieron, que describen aquella nevada como la más importante de la historia de Vigo. La ciudad quedó aislada, con las carreteras de la zona cortadas y los trenes parados. Pero el frío no amilanó a los vigueses, que se entregaron al jolgorio. No era para menos. Habían pasado nueve años desde la nevada anterior, en 1954. Y transcurrirían otros 23 hasta las dos jornadas de 1987. En ese tiempo, sólo en dos ocasiones, una en 1970 y otra 1976 Vigo sintió cerca la nieve. En el resto de las Rías Baixas, sin embargo, tuvieron ocasión de hartarse de ella. Sobre todo en 1976, cuando La Voz informa de una ligera capa blanca en Vigo y un colapso en el resto de Galicia, con «los omnibús de Castromil bloqueados en la ruta Vigo- La Coruña», ciudad que aún conservaba la 'L'. Explicación científica ¿Pero por qué nieva tan poco en Vigo? ¿Cómo es posible que los vigueses no vean caer un copo mientras el resto del país se aburre de ellos? En MeteoGalicia explican que la llegada de las olas de frío y nieve a la península sólo es posible cuando el anticiclón se acerca al oeste de Irlanda. En ese momento, desplaza el temporal hacia el sur, pero las Rías Baixas se libran porque están bajo el efecto del anticiclón. De ahí que desde 1987 sólo hayan caído algunos copos en las afueras en 1993, 1994, 1997 y 1998. Como ocurrirá probablemente hoy, cuando la nieve vuelva a ignorar Vigo.