La Mirilla
06 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Suma muchos trienios en en la cosa pública, así es que Carlos Mantilla sabe como nadie que en las alforjas de un político cabe de todo. Trabajo, alegrías, sinsabores, cabreos, victorias, derrotas... La vida misma. Ayer tocó meter en el saco un momento muy especial, emocionante a juzgar por el nudo que se le puso en la garganta. Y es que el Ministerio de Justicia le reconoció, junto a otros cinco colegas de siglas dispares, el esfuerzo realizado para sacar adelante la Ley Concursal. Lo hizo colgándoles al cuello la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort. Seguro que todos pusieron mucho de su parte, pero es que Mantilla echó el resto. Parecía que le iba la vida en ello. No me extraña que ayer dijera que esta Ley lleva algo de él. «Es como un hijo», apostilló. Claro que la emoción que le embargaba no le impidió hacer un paréntesis en el apartado de agradecimientos (los más efusivos se los dedicó a su mujer y a sus hijos), para regañar a Juan Fernando López Aguilar porque todavía no se cumplen todos los artículos de la norma. «El PSOE anda despistado en otros menesteres», fue su explicación. Como no era el sitio ni el momento de réplicas el ministro se limitó a sonreir y a felicitarle. Y a entregarle en persona el diploma acreditativo después de que Manuel Marín le impusiera la condecoración. Cosas del talante. Pero Mantilla no acudió sólo ayer al Congreso. Le arropaban medio centenar de amigos, la mayoría de ellos llegados expresamente desde Galicia. Por ejemplo, Corina Porro, Chema Figueroa, Ángel Mario Carreño, Javier Guerra, José Manuel Barbosa, el director de la Escuela de Empresariales o el presidente del Tribunal de Cuentas, entre otros. También recibió abrazos de Mariano Rajoy y Ángel Acebes. Al termianr el acto todos, salvo Rajoy y Acebes (les tocaba replicar a Zapatero una hora más tarde), compartieron comida en el Esteban. Y fueron felices y degustaron una sabrosa lubina. Pues felicidades. Nunca mejor que estos días ha podido constatarse que todos los caminos conducen a la capital italiana. Con ese destino salieron ayer de Peinador cinco integrantes del grupo San Miguel Arcángel de Mougás, el mismo que se hizo famoso en los telediarios por sus cánticos al Papa a pie del Gemelli. Ahora han querido rendirle un último homenaje. Como las arcas del grupo dan para lo que dan, no han pidido viajar todos. Según dijeron, la elección de nombres fue cosa del Espíritu Santo. Que una pensó, pues estára ensayando. El caso es que los agraciados fueron Jorge, Esteban, Begoña, Manoli y Dolores. No sé si esta vez tendrán el cuerpo para cánticos. Si acaso algún requiém. Esta tarde visitará Adegas Val Miñor una delegación formada por prestigiosos hosteleros daneses, invitados por Laudiup Vin et Gastronomi, la empresa Michael Laudrup, ya saben, una de las estrellas futboleras de los 90. El caso es que la firma en cuestión es la importadora de los vinos de Adegas Val Miñor en Dinamarca. Y nada mejor que comprobar in situ cómo se hace lo que venden. Mondariz Balneario vestirá esta tarde sus mejores galas para cortar la cinta del mayor complejo lúdico-termal de Galicia. Es la guinda de la reconstrucción del emblemático Gran Hotel. Un día para festejar.