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IIRIA RIVEIRO

Reportaje | Proyecto de directiva de patentes de software en Europa Los llaman «frikis comunistas», pero lo único que quieren es que las multinacionales de la informática no se coman todo el pastel europeo. El día 27 se movilizarán.

20 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Aquellos que me conocen saben que defiendo mis puntos de vista vigorosamente. Nací cabezota». Son palabras de Mc Creevy, el comisario irlándés que está preparando el borrador de la directiva sobre patentes de software en Europa. El borrador está movilizando intensamente a los jóvenes informáticos gallegos y de otras latitudes. Ayer tuvo lugar un debate en la Escuela de Telecomunicaciones que sirvió para preparar la gran concentración de protesta que tendrá lugar delante de la escuela el próximo día 27. «A nosotros Microsoft nos llama frikis comunistas» cuenta Jorge Iglesias García, uno de los promotores de la movilización contra lo que pretenden en la UE. El caradura del teléfono ¿Han oído hablar de Alexander Graham Bell? El que no inventó el teléfono. El verdadero inventor es Antonio Meucci, italiano. No tenía los 250 dólares para pagar la patente. Mucho dinero en 1860. La patente fue concedida a Bell en 1876. Meucci puso una demanda ante la Oficina de Patentes, la primera en la historia. No tenía un duro pero sí pruebas. Bell contaba con el apoyo de la Compañía de Telégrafos. El juicio se retrasó más y más. Veinte años después, Meucci murió en la miseria sin que hubiera sentencia. Con el avión pasó lo mismo. Los hermanos Wright quisieron patentarlo, pero ningún país concedió la patente. El dinero de Henry Ford permitió ir pagando fianzas para retrasar los juicios. «Nos venden la idea de que las patentes protegen la propiedad intelectual de los inventores. Los anteriores ejemplos demuestran que no siempre es verdad. Con las patentes de software el panorama es mucho peor». En las concentraciones, que se llevarán a cabo delante de todas las escuelas técnicas de Galicia, los manifestantes expresarán su apoyo al copyright como medio de protección de las obras de software según la vigente directiva 91/250, aprobada el 14 de mayo de 1991 y acorde a la Convención Europea de Patentes, celebrada en Munich en 1973, donde se indica expresamente que el software no es materia patentable. También manifestarán su apoyo a la libertad universal de innovación en informática y respaldarán la decisión del Parlamento Europeo que rechazó el primer borrador de la directiva. Lo que cuesta patentar Los organizadores de la protesta ponen de relieve que los grandes beneficiarios de la nueva directiva en ciernes son las multinacionales norteamericanas y japonesas: el 43% de las patentes que están registradas pertenecen a 50 empresas. «Registrar una patente en Europa cuesta unos cinco millones de las antiguas pesetas y defenderla en un pleito, unos 50 millones», cuenta Eduardo Díaz, de la asociación de usuarios de Línux de Pontevedra, Galpón. Díaz, que es dueño de una pequeña empresa, sostiene que, si sale adelante, la futura normativa va a perjudicar a los pequeños empresarios y va a beneficiar a Irlanda donde se hallan las fábricas de las multinacionales americanas ya que aparte de los vínculso de sangre e históricos en dicha isla las empresas tecnológicas pagan un impuesto de sociedades de un 10%.