Mejor con caldo que con tomate

La Voz B.R.S. | VIGO

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Crónica | La Pantoja en Vigo La tonadillera y su novio se pusieron morados de marisco durante su estancia en la ciudad

22 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo había avisado hace unos días en estas páginas. Dijo Isabel Pantoja a La Voz que le gustaba el marisco pequeño y que cuando llegase a Galicia se iba a poner manos a la pata de nécora, pero lo cierto es que la reina de la copla no dio tregua a los frescos habitantes de los fondos marinos. Menos mal que tenemos reservas. La popular cantante llegó un día antes de la cita con el público que tuvo ayer en el teatro del Centro Cultural Caixanova, así que tuvo tiempo de andar relajadamente por las calles de Vigo sin reporteros tomateros siguéndole los pasos y poniendo de mala leche a ella, la tonadillera más famosa del país, y a su inseparable novio, el ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz, azote de los chicos de la prensa rosa por el acoso constante. Isabel y Cachuli, alojados en el hotel Bahía, tomaron la zona del Casco Vello como base para sus pequeñas excursiones. Disfrutaron de un paseo por la zona de las ostras, recibieron piropos de fans sorprendidos de su presencia y comieron como reyes en el restaurante El Capitán, acompañados por varias personas más. Cocochas, pulpo, almejas, empanada, percebes y camarones fueron disfrutados con deleite por los comensales, que se deshicieron en halagos a la cocina gallega y en concreto, a la cocina viguesa que le estaba sirviendo el banquete. «Superagradables» Pero la artista sevillana disfrutó especialmente del caldo, con mucho verde y con mucho líquido, del que tenía antojo. La clientela del local pudo comprobar que Julián Muñoz es un tipo muy alto, que se le ve muy delgado, y que Isabel es muy guapa. Además, el responsable del establecimiento se sorprendió de su talante de gente encantadora, superagradables y muy agradecidos. Julián Muñoz, tras su visita a Vigo, dejó una frase más para la historia: «Pero qué bien se come aquí». Ella, seguramente, asintió: «¡Digo!». Ayer, Isabel Pantoja no salió del hotel en todo el día y ordenó a sus asistentes que no se la molestara durante toda la jornada. La artista se concentra como una diva de la ópera antes de cada actuación para darlo todo a su público, que es mucho y muy apasionado. Peluqueros y maquilladores acudieron a su hotel para acicalarla para el espectáculo en el que la copla española, ayer en el teatro del Centro Cultural Caixanova, sonó como una sinfonía.