También profetas en Galicia

VIGO

ÁLVARO BALLESTEROS

Tras entrevistarse ayer con Dolores Villarino, la artista viguesa María Viñas confía en que los nuevos creadores gallegos ya no tendrán que emigrar «obligatoriamente»

12 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Es increible, ya están trabajando». Es lo primero que pensó María viñas, la viguesa que pintó el formula uno de Enrique Bernoldi, cuando recibió la llamada de Dolores Villarino, con la que se entrevistó ayer en su despacho. La sorpresa inicial, según contó al término del encuentro, se convirtió en flechazo a primera vista. No encontraba adjetivos suficientes (y eso que palabras no le faltan) para calificar el proyecto que le había transmitido Villarino que, en síntesis, pasa por abrir el Parlamento a todas las sensibilidades artísticas y, particularmente, a los jóvenes. «Es la primera vez que me he sentido valorada en Galicia», explicaba con emoción mal contenida. A partir de ahí, a María Viñas le salían las palabras a borbotones. Forzada al exilio _primero en Valencia, donde acabó Bellas Artes; ahora en Madrid, donde ha encontrado facilidades para trabajar_, nunca hasta ayer había pensado que podría ser profeta en su tierra. Se pellizcaba para demostrarse que no estaba en mitad de un sueño. ¿Tan complidado era todo hasta ahora?, le pregunto inocentemente. Y es entonces cuando se produce la cascada, imparable e inagotable de reproches: «Las estructuras de poder que había no fomentaban la innovación artística. No es que a los jóvenes se nos diera con la puerta en las narices, es que ni siquiera teníamos posibilidad de llamar a ellas. Las personas con capacidad de decisión eran inaccesibles. Se repetían siempre los mismos esquemas y, por ende, los mismos artistas. Los encargados de la gestión cultural vivían de espaldas a casi todo lo nuevo, tenían una visión estancada de Galicia, que es la que transmitían al resto de España...» Sólo por transcribir la primera media docena de críticas. Emigración masiva El resultado, según María Viñas, ha sido una emigración masiva de artistas que, curiosamente, una vez fuera, «encontrábamos el reconocimiento que aquí nos negaban», aseguró. La artista viguesa, que ha obtenido varios premios internacionales y montado exposiciones en Valencia, Madrid, Barcelona..., cree que si las promesas de Dolores Villarino _«que me pareció una mujer íntegra»_ se cumplen, Galicia podría vivir muy pronto una «primavera creativa como la gente de mi generación no recuerda». Eso implica, añade, el regreso de muchas personas que se han ido desencantadas. Citó, entre otros, a Federico Fernández, que ha sido Premio Nacional de Ilustración; Pancho Lapeña, diseñador gráfico que ha trabajado por todo el mundo, o Sabela Dopazo, muy ligada al Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y que «aquí no la ofrecen nunca nada». Un sueño María Viñas se sentía ayer como en una nube. «Estoy viviendo un sueño». Tan acelerada salió del despacho de la presidenta del Parlamento, que decidió tomarse la tarde libre para respirar. Porque aunque estos días está de vacaciones en su casa de Vigo, ha venido cargada de lienzos y pinceles. «Me gusta pintar en Vigo», afirma. Estos días lo hace por encargo para uno de sus coleccionistas. Lo suyo es la abstracción simbolista y el expresionismo.