Busca mujer para casarse

VIGO

GUSTAVO RIVAS

En directo | Un paquistaní cuenta sus dificultades para encontrar pareja En su afán por formar una familia, Yasir Mehmood, se enfrenta a la desconfianza de que lo haga por legalizar indefinidamente su situación en España

20 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Habla árabe, urdú, inglés y un poco de español, lo justo para atender los encargos y despedir con un chao a los clientes del Kebap de la calle Elduayen, donde trabaja como encargado. Yasir Mehmood, un paquistaní de 27 años, busca mujer para casarse y formar una familia con tres o cuatro hijos, algo que, a juzgar por su experiencia, no parece tan sencillo como pensaba en principio. La desconfianza de que lo haga sólo para legalizar su situación en España de forma indefinida es el principal obstáculo al que se enfrenta. Pese a sus buenas intenciones y a pedir a sus amigos vigueses que le echen una mano, de momento, no ha conseguido encontrar a su media naranja en los siete meses que lleva en la ciudad. Al menos con las características que sueña. Guapa y con corazón A la hora de pedir , no oculta su deseo de encontrar una chica guapa y delgada, pero sobre todo, sensata, con cabeza y buen corazón, que no piense en el dinero, sino en disfrutar una vida en común. Le da igual que tenga o no carrera universitaria y que trabaje o no, aunque reconoce que en la sociedad actual es lógico y, sobre todo, necesario disponer de un empleo. La edad no constituye ningún problema. Por el contrario, la mujer de su vida puede tener entre 27 y 33 años. El hecho de querer que sea mayor que él no resulta extraño. Entre la población masculina musulmana existe un gran respeto por las mujeres de edad, por entender que tienen la cabeza más asentada y saben mejor lo que quieren, según destaca el paquistaní afincado en Vigo. Ofrece A cambio, Yasir ofrece sentido del humor, su título de graduado universitario en inglés y el trabajo. No fuma, no bebe alcohol y le gusta el criquet, más que el fútbol, además de ser buen cocinero, algo que tuvo que poner en práctica en los siete años que ha estado por el mundo adelante. La mayoría de ellos trancurrieron en Kuwait, aunque también pasó por Turquía, Italia, Grecia y Francia. Asegura que ahora, tras conseguir el empleo y tener los papeles en regla (algo que muestra orgulloso), quiere permanecer en Vigo el resto de sus días. Conocerse Tres o cuatro meses son suficientes para conocerse, si la pareja se ve a menudo, según Yasir, quien advierte que, aunque le gustaría una boda por el rito musulmán, no es necesario que la novia se convierta a esa religión. Explica que, según el Corán, una cristiana puede casarse con un mulsulmán porque los cristianos también tienen una biblia y creen en Dios, y los musulmanes creen en todos los libros sagrados. En su opinión, las creencias religiosas no deben constituir ningún problema si se conocen mutuamente y se respetan, como espera él que suceda con su pareja. Yasir no es partidario de convivir con una mujer sin casarse. Sabe que muchas parejas en España recurren a esta fórmula pero, en su opinión, no está bien y no está dispuesto a aceptarlo. Lo que si está dispuesto a aceptar son otro tipo de costumbres no muy frecuentes en países como el suyo. Es el caso de que la mujer acuda a las cafeterías. Comprende que en Europa es un hecho habitual y cree que no hay ningún problema con éste y otros hábitos, siempre que la mujer se comporte de forma sincera. De momento, Yasir no ha conocido a ninguna mujer con la que quisiera casarse, pero no pierde la esperanza de encontrarla pronto. Su espiritu hogareño hace que esté deseoso de compartir piso con ella, en lugar de hacerlo con otros ciudadanos de su nacionalidad, como sucede en estos momentos. Y eso, que no tiene ningún problema y que se encuentra muy a gusto en la calle Pizarro con sus compañeros. Sus amigos le recomiendan que si quiere conocer mujeres acuda a alguna discoteca pero, por ahora, no se ha decidido porque sólo sale un poco los sábados a dar una vuelta para regresar temprano a casa. Su aterrizaje en España no fue difícil ayudado por toda su familia, amigos y Dios, según relata el hostelero. Un amigo suyo, también del mundo de la hostelería, le ofreció el trabajo de encargado en esta franquicia turco-alemana de Kebap asentada ahora en Vigo. A partir de ese momento todo fue sobre ruedas y ya dispone de un permiso renovable con carácter anual. Ahora, sólo espera sacar el negocio adelante, mientras sus amigos en la ciudad le presentan chicas con la esperanza de que en algún momento surja el flechazo.