La Mirilla
20 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Pero, por lo demás, el velero bergantín amarrado en Baiona no tiene nada que envidiar al de Espronceda. Y como aquél, el Eye of the wind , que así se llama el buque, también es conocido del uno al otro confín. Aunque no sea más que por las películas (El lago azul o Tormenta blanca, entre otras) y documentales en los que ha aparecido su espectacular figura. Ahora no son Brooke Sields ni Ridley Scott los que recorren su cubierta, sino una docena de afortunados pasajeros (daneses e ingleses) en busca de aventuras. Muchas. Supongo. Porque el velero partió el mes pasado de Inglaterra y hasta el próximo abril no piensa dar por finalizado el periplo en el mismo lugar después de darse una vuelta por el Caribe. Eso sí, según nos cuenta un miembro de la tripulación, los pasajeros pueden incorporarse o dar por finalizado el viaje en cualquiera de los puertos en los que hacen escala. Supongo que siempre que haya plazas. Por ejemplo en Baiona acaba de incorporarse a la travesía una pareja danesa. El Eye of the wind fue construido hace 94 años. Los armadores lo destinaron a transportar mercancías. La parte lúdico-aventurera llegó después de 1974, tras la rehabilitación que sus propietarios se vieron obligados a realizar a raíz de un incendio que lo dejó maltrecho. Como hasta abril no hay prisa, no tenían muy claro si levarían anclas hoy o si lo harán mañana. En Baiona se está bien. Unos pocos años antes, trece para ser exactos, de que fuera botado el Eye of the wind , Antonio Sanjurjo Badía probó en aguas de la ría su famosa boya lanzatorpedos. Fue el 11 de agosto de 1898. Por cuando la famosa guerra de Cuba. De hecho, el sumergible del empresario afincado en Teis (había nacido en Sada) pretendía destinarse a hacer frente a una hipotética invasión de la Armada estadounidense. Al final, no sólo no se supo nada de ella por estas aguas, sino que estalló la paz, de suerte que nunca llegaron a instalarse las bombas en el invento de Sanjurjo Badía. Igual a estas alturas ya hace varias líneas que se preguntan a qué viene la mini-lección de historia. Pues viene a que los herederos de don Antonio han cedido el artefacto al Museo del Mar. Precisamente ayer fue trasladado al edificio de Alcabre, donde podrá contemplarse a partir del 5 de noviembre. Será a propósito de la exposición «Verne, unha viaxe pola Galicia extraordinaria». Mira por donde, escritor y empresario vuelven a coincidir (es un decir). Porque parece probado que Sanjurjo Badía y Julio Verne hicieron amistad cuando éste visitó Vigo. Luego, claro, no se pudo resistir a incluir la ciudad en sus Veinte mil leguas... Lo entendemos. ?odo Vigo Y parte del extranjero acudió ayer a la inauguración del nuevo despacho de Garrigues. El cóctel reunió a muchos empresrios pero, sobre todo, estuvo atiborrado de políticos. De todos los signos.