Gripe

| M. SÍO DOPESO |

VIGO

EL HAMBRE en el mundo, el sida en África... Son males asumidos que forman parte de lo cotidiano como algo inevitable, igual que la gripe asiática, hasta que traspasó fronteras rebautizada como gripe aviar. Entonces cunde el pánico. Europa cierra su espacio aéreo a los pájaros exóticos, España compra vacunas para proteger al 25% de la población (¿y los demás?) y Roche, único laboratorio con una patente contra el virus, se hace de oro. En la confusión, los mayores abarrotan los centros de salud para inmunizarse. «Vengo a que me pongan la de la gripe del pollo», pedía una mujer en un ambulatorio. «No señora, para eso no hay», explicaba la enfermera. «Sí que la hay, lo vi en la tele», replicaba la mujer. Las víctimas por gripe aviar no llegan a cien en todo el mundo. Pero sólo en Galicia, este año ya han muerto 230 personas en las carreteras, y miles de niños de hambre en todo el mundo. Y para eso no hay vacuna.