Reportaje | La incapacidad para llegar a acuerdos La denuncia del Plan Estratégico sigue vigente: las ocho instituciones que lideran Vigo actúan sin coordinación. Lo ocurrido con la ETEA es el último ejemplo, pero hay más
28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l final van a tener razón los autores del nuevo Plan General: «Vigo é como é». Cinco años después de que el Plan Estratégico denunciase que la descoordinación de las ocho instituciones que dirigen la ciudad era uno de sus mayores problemas, todo sigue más o menos igual. Para muestra, el botón de la ETEA: la Universidad quiere convertirla en un gran complejo de investigación, el Concello se opone y Zona Franca no sabe no contesta. La «Alta Dirección» de Vigo, según los autores del Plan Estratégico, es la que conforman el Ayuntamiento, el Puerto, la Zona Franca, la Universidad, Caixanova, la CEP, Citroën y la Cámara de Comercio. Que defiendan intereses distintos en tantas ocasiones es un serio problema que perciben los ciudadanos. El diagnóstico de los profesores Jorge González Gurriarán y Antonio Vázquez Barquero no deja lugar a dudas: «La ciudad tiene problemas en materia de liderazgo». Desde que el Concello recurrió a los tribunales contra la Autoridad Portuaria por el relleno de Areal (el problema surgido en el 2001 parece que se empieza a reconducir un lustro después con el proyecto de ampliación de Bouzas), ha habido conflictos institucionales para dar y tomar. Desde el caso del nuevo Balaídos, donde los intereses del grupo PSA iban por lado y los de la entidad financiera Caixanova por otro, hasta las trifulcas por las inversiones del consorcio de la Zona Franca (centro comercial A Laxe, Vigo 2005..). Espectáculo El espectáculo público que ofrecen las grandes entidades no debe sorprender. En el caso de la ETEA, paradigmático, todo ha sido un cúmulo de despropósitos. La Zona Franca decidió pagarle 30 millones al Ministerio de Defensa sin saber para qué lo quería y sin previo conocimiento del Concello. La Confederación de Empresarios instigó durante meses para que fuese la ubicación del Palacio de Congresos en vez de Casa Mar. Luego el consorcio lanzó un concurso que ganó el arquitecto César Portela, pero su proyecto obtuvo el rechazo frontal del Ayuntamiento por la edificabilidad prevista. Ahora la Universidad suspira por convertir la base militar en la Ciudad del Mar, un gran complejo que agrupe todos los centros de investigación. La propuesta ilusiona a la comunidad científica y lo más determinante es que cuenta con el total apoyo del Ministerio de Educación y Ciencia y de la Xunta. Pero eso, para Vigo no es determinante, acostumbrado como está a retrasar inversiones gracias a las discusiones de sus líderes (segundo cinturón, ampliación del puerto, entrada del AVE). ¿Tan difícil resulta sentarse en torno a una mesa y cerrar acuerdos? Esa respuesta hay que buscarla en la Fundación Provigo, supuesto ente aglutinador. Su actual estado moribundo (sin gerente y sin apenas reuniones) refleja bien a las claras la falta de sintonía institucional que vive la ciudad. «No creo que haya otra vía más adecuada para articular la defensa de Vigo y solucionar sus problemas», decía el ex presidente de la CEP, Alonso Jáudenes, a propósito de las críticas del Plan Estratégico. Peaje El actual responsable de la patronal pontevedresa, José Manuel Fernández Alvariño, está empeñado en construir un segundo puente de peaje sobre la ría, de Bouzas a Cangas, que ningún organismo oficial ve con buenos ojos. «La nueva autovía entre Vigo y Pontevedra es insuficiente», dice. Ni siquiera cuenta con el respaldo de los dos ayuntamientos implicados. Y es que en la clase empresarial tampoco se dan muchas sinergias últimamente. Junto a la CEP y a la Cámara de Comercio, ha surgido con fuerza y voz propia un ente no muchas veces coincidente en planteamientos, como es el Club Financiero. Prueba de ello han sido las diferencias que acaban de reflejara la hora de marcar al Gobierno las prioridades de actuación en Vigo. Industria Otra muestra de disenso. Mientras la alcaldesa Corina Porro defendía la vigencia del Plan Estratégico 2010, que trazó medidas específicas para la industria local, el director del grupo PSA en Vigo, Javier Riera, decidía impulsar otro a petición de un nutrido grupo empresarial que le erigió en su líder. El responsable de Citroën, que no se cansa de criticar la insuficiencia del suelo industrial planificado por la Administración, ha diseñado un megadistrito para el área de Vigo que promoverá iniciativas para la automoción, la pesca, el naval, el granito y otros sectores básicos. Desde que el Plan Estratégico alertó a la «Alta Dirección» de Vigo, se han renovado cuatro de sus ocho líderes. Causaron baja Castrillo, Egerique, Pedrosa y Jáudenes, dando paso a Porro, López Peña, Caballero y Alvariño. Por ahora no se ven grandes avances.