La comunidad científica y el sector pesquero negocian un proyecto que el gobierno municipal criticó sin conocerlo
30 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La Universidad de Vigo, la comunidad científica gallega, distinguidos empresarios del sector pesquero, la Autoridad Portuaria viguesa, las consellerías de Política Territorial y de Educación de la Xunta de Galicia y el Ministerio de Educación llevan meses negociando la creación en Vigo del mayor centro de investigación marino de España. El gobierno gallego mantuvo al menos tres reuniones con representantes del Ejecutivo de Zapatero desde el pasado mes de noviembre para perfilar el proyecto, en cuya financiación se comprometerían fondos gallegos y estatales y que tendría como principal objetivo centralizar y coordinar la estrategia investigadora gallega relacionada con el mar. Casi un millar de científicos se beneficiarían directamente de este gran centro que abriría también nuevas posibilidades de colaboración empresarial. Con la inminente llegada de la Agencia Europea de la Pesca a Vigo, la ciudad se convertiría además en una referencia internacional incuestionable en materia de pesca de I+D marino. La ubicación, polémica El lugar propuesto en primera instancia para albergar la Ciudad del Mar son las antiguas instalaciones militares de la ETEA, propiedad de la Zona Franca. El ministro de Economía, Pedro Solbes, de quien depende directamente el consorcio vigués, es conocedor de la propuesta. El pasado jueves, el presidente la Xunta, Emilio Pérez Touriño, aprovechó una visita al Puerto para anunciar el proyecto. Y ayer mismo la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, garantizó la financiación y habló de un «interés personal» del presidente del Gobierno por materializar esta Ciudad del Mar. Ajena a las negociaciones, la alcaldesa de Vigo, Corina Porro, arremetió contra el proyecto en cuanto se apuntó a la vieja ETEA como la posible sede de esta comunidad científica. En su airada protesta, la regidora municipal comparó esta instalación dedicada al I+D con un «despilfarro de fondos públicos» y la tildó de «engaño a la ciudad». Se mostró dispuesta a vetar el proyecto y radicalizó su postura al afirmar que no aceptaría que ninguna autoridad «se meta donde no le corresponde». En parecidos términos se expresó el portavoz del BNG en el Concello, Xabier Toba, que llamó «milonga» a la propuesta de concentrar los esfuerzos de investigación marina en unas únicas dependencias potenciadas con mayores recursos. En privado, empresarios vigueses y expertos en investigación expresaron ayer su disconformidad con esta sonora protesta del Concello. Entienden que discutir la ubicación de un proyecto de esta envergadura no debería poner en peligro su ejecución. Además, alertan sobre el riesgo de que la inversión se congele o termine en otra ciudad por falta de apoyo en Vigo. Sitio para todo El lugar de la discordia, la ETEA, costó 30 millones de euros y cuenta con una extensión de 110.000 metros cuadrados. Zona Franca elaboró y consensuó con los grupos municipales una propuesta urbanística elaborada por el arquitecto César Portela que se tramita al margen del Plan General de Ordenación Municipal. Gobierno y oposición combinaron para la zona un diseño de nuevas viviendas, una zona de ocio y un puerto deportivo. La llegada ahora de un elemento nuevo, la Ciudad del Mar, obligaría a modificar el planteamiento urbanístico de la zona y, posiblemente, renunciar a una parte del proyecto.