La Mirilla
10 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Tantos que, por un momento, me pareció que Julio Fernández Gayoso llegó a ruborizarse. A Manuel Gómez, director de Dygra Films, le salían en cascada mientras explicaba la buena puntería que tuvo Caixanova al apostar por Sueño de una noche de verano , flamante Goya a la mejor película de animación. Manuel Gómez y Ángel de la Cruz, co-director de la cinta, quisieron hacer partícipe de su éxito a la entidad. Con ese propósito, se plantaron ayer en Vigo no sólo con el Goya (al que no pude resistirme a pasar la mano sobre la cabeza, no vaya a ser cierto que trae suerte), sino con una escultura que representa al rey Oberón, uno de los personajes de Sueño ..., que ya se ha convertido en el regalo favorito de Dygra para dar las gracias. Porque, además de Gayoso desde ayer, la tienen ya, entre otros, el novísimo embajador de España ante el Vaticano, Francisco Vázquez, o el periodista Fernando Ónega. Aunque a ninguno de los dos les nombraron durante la famosa (y soporífera) gala goyesca que presentaron (?) Antonio Resines y Concha Velasco. Y a Caixanova sí. «Estamos hechos de la misma materia que los sueños». Es la leyenda que figura en la base del Oberón. Está claro que con William Shakespeare siempre se acierta. Secreto de sumario Ante tanto piropo, los periodistas (siempre de pregunta floja) quisimos saber qué papel había jugado Caixanova en euros contantes. «Jamás desvelamos nuestras operaciones. Pertenece al secreto del sumario», fue todo lo que conseguimos arrancarle a Gayoso. Menos mal que Manuel Gómez estaba más hablador: «Hicieron algo insólito, actuar como una entidad financiera, cosa que ningún otro banco hizo», explicó. Por si a los que sabemos poco de cuentas (salvo las del apartado pago de pufos) nos asaltaban dudas, apostillo: «No nos regalaron nada, nos dieron el músculo financiero que necesitabamos». Y ya todo nos quedó más claro. Como quedó claro que Dygra apuesta por mantener el acento gallego pero, si no fuera posible, la vaquiña por lo que vale. Se lo traduzco: si hay aquí dinero, no saldrán fuera a buscarlo. Por si acaso, están escuchando ofertas que llegan de USA. Avisado queda todo el mundo. A posteriori, los golpes de pecho valen lo mismo que los ceros a la izquierda. Pues eso. «Conversas con Bernardino Graña» Además de ser el título del libro que firman al unísono Rafael Fernández y Héitor Mera, fue algo que practicaron el jueves los asistentes a la presentación de la publicación en la librería Maraxe de Cangas. Porque, claro, Bernardino era el protagonista principal de la cita. El libro recoge, con trazo grueso, la peripecia vital de Bernardino, incluído uno de los episodios que aquél narró en directo el viernes. Su experiencia (corta, eso sí), como polizón en un barco que zarpaba para América. Estudiaba entonces Bachillerato y le comentó a un compañero su idea. Éste lo delató y se truncó el viaje cuando ya estaba escondido en una lancha salvavidas. Los amigos, siempre haciendo favores.