Una escritora sin palabras

La Voz

VIGO

La Mirilla

03 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La autora viguesa es, desde ayer, una de las doce personas que poseen el galardón instituido en 1995 por la Asociación de Escritores en Lingua Galega, y que supone el reconocimiento a su trayectoria. El homenaje, que se hizo coincidir con el cumpleaños de Carmen (80 espléndidos años), tuvo varios escenarios. Un denominador común en todos ellos fue que la escritora se quedó sin palabras. «Teño un nó na garganta que non me deixa decir nin gracias», aseguró. Los jardines de Montero Ríos, apenas a unos metros de la casa en la que residió durante muchos años, fueron el primer escenario. Allí se levantó un monolito de piedra, con un poema a modo de leyenda: «O ceo racha a escuma no fío da riberia / e pola mar adiante, un craro murmurio / solicita a dozura subterránea / na penumbra das areas fondas...». También allí, Carmen plantó un olivo. Fue el árbol que eligió. Y pidió a sus amigos escritores presentes («Luz, ¿dónde está Luz Pozo?», preguntaba para pasarle la pala) que le ayudaran en esa labor. Así es que a Luz le seguirían en el uso de la pala Bernardino Graña, Margarita Ledo, Yolanda Castaño, José Hervada, Marta Dacosta, Salvador García Bolaño, Marga Romero, Xulián Moure... En el capítulo de los discuros, además de la propia Carmen (sin palabras), intervinieron Cesáreo Sánchez, Abel Caballero y Corina Porro. El presidente de la Asociación de Escritores en Lingua Galega empezó por agradecer a quién corresponda que hubiera encargado un día tan hermoso para, a renglón seguido, afirmar que Carmen, como les ocurre a los poetas, es capaz de «ollar un universo nun grao de area». Caballero, por su parte, señaló que su debilidad por la escritora quedó en evidencia cuando le pidió que presentara su primer libro allá por el 2000. «Compartimos castillos de palabras», dijo. ?orina hizo hincapié en la rebeldía innata que siempre ha sido seña de identidad de Carmen Kruckenberg, así como a su vinculación al movimiento del 27 y, por ende, con Alberti, Borges, Castelao... Al final, le hizo un regalo de cumpleaños, una de las famosas camelias blancas de esmalte que llevan la firma de los hermanos Hernández. A continuación vendría el segundo escenario, el pazo de Castrelos. Allí Silverio Rivas le desentrañó el significado de su escultórica la Letra E. Y allí también Pilar García Negro realizó la louva de la escritora: «Exemplo de muller clara e firme, de viaxeira incansábel que sempre retornou a Galicia, das que practican o respeito e a xenerosidade...». ?inalmente, todos los citados y muchos más (Jesús Estévez, Maximino Queizán, José María García Picher, Manel Fernández, Ramón Conde, Rosa Fontaiña, Xulio Calviño, Amador Fernández...) se reunieron con Carmen en una comida que, como queda dicho, supo a celebración por partida doble.