Música en directo El trío liderado por Leonor Watling ofrece hoy en Vigo su último concierto de la gira promocional de su segundo disco, «Automatic Imperfection»
12 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?lvídalo. Si no has sido previsor ya es tarde para ver a Marlango. El Teatro-Sala de Conciertos del Centro Cultural Caixanova registrará esta noche (20.30 horas) un lleno absoluto al encontrarse agotadas las entradas para ver al grupo Marlango. En apenas doce días, este grupo ha conseguido agotar las más de 900 plazas con las que cuenta este recinto, nos dicen desde la productora del concierto. Esta actuación, que se encuentra enmarcada dentro de la programación cultural de Caixanova, tiene un carácter muy especial ya que el grupo cierra la gira de su segundo disco en este mes de septiembre y no hay previstas más actuaciones. Además Marlango visita por primera vez Vigo y con un concierto muy a su gusto, por el tipo de recinto que lo acogerá. Y aún añadiría que el gusto será doble porque el trío cuenta en la ciudad con muchos amigos que les harán sentirse como en casa. Quién sabe, quizá los amantes de este grupo deberían decidirse por salir tras el concierto porque creo que podrían coincidir con los músicos y amigos en algún bar de la zona churruquera de la ciudad. Marlango nace de la afinidad y el encuentro de la actriz Leonor Watling, el pianista Alejandro Pelayo y el trompetista Oscar Ybarra. Se trata de un proyecto que da salida a las inquietudes musicales del trío. Entre los tres dan forma a un trabajo que ve la luz en febrero de 2004; el resultado rebosaba influencias que van del rock al jazz o del peculiar sonido del señor Tom Waits. Después de un año de conciertos por toda España, Portugal y Japón, y de recibir de manos de Pedro Almodóvar un disco de oro por las primeras 50.000 copias vendidas, en septiembre de 2005 publican su segundo álbum, Automatic Imperfection . Premisa inicial En una entrevista que concedía a La Voz de Galicia el pianista Alejandro Pelayo explicaba cómo eran los conciertos de Marlango: «La única premisa cuando nos subimos a un escenario es que el material que tenemos es el punto de partida, y que vamos a tocar para la gente que nos viene a ver. Eso hace que cambien mucho los conciertos dependiendo si el público está sentado o de pié, o si es lunes o es sábado». Marlango agradecen mucho las simpatías que han cosechado tanto entre el público como entre la crítica, pero tienen algo claro: «sería igual aunque sólo se acercaran diez personas porque todo parte de una necesidad íntima».Pues eso, que no hay entradas.