Cunqueiro visto por Don Paco

La Voz

VIGO

GUSTAVO RIVAS

06 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

En los fogones (literarios) de Ir Indo está terminando de cocinarse la biografía de Álvaro Cunqueiro que, si se cumplen los plazos que maneja Bieito Ledo, madamás de la editorial, se servirá calentita en marzo, coincidiendo con el inicio de la estación que tanto gustaba a biografiado, que acuñó aquel famoso deseo de «mil primaveiras máis para a lingua galega». La publicación, que formará parte de la colección Galegos na historia, cuenta con el aliciente añadido que ha salido de la pluma de Francisco Fernández del Riego, una de las personas que mejor conoció al escritor y periodista mindoniense, hasta el punto de que, como grandes amigos que eran, fue testigo privilegiado de muchas de las vivencias que narra. Pero habrá otros alicientes. Por ejemplo, el lector tendrá la oportunidad de escuchar en directo, amén de otras muchas, la voz del biografiado. Sí, el libro incluirá un CD en el que se recoge la grabación del homenaje que recibió Cunqueiro el 27 de abril de 1980 en el hotel Samil. Por entonces ya andaba el hombre delicado de salud y los amigos quisieron demostrarle con hechos lo que le apreciaban. Xoana Torres, Carlos Casares y José Luis Franco, entre otros, se pusieron manos a la obra y organizaron un homaneje en el que por no faltar, ni siquiera faltó la dedicación de una calle en la ciudad por decisión unánime de la corporación, que entonces presidía Manuel Soto. La lista de asistentes al acto, en el que Casares ejerció de maestro de ceremonias, fue interminable. Hasta se leyeron sendos telegramas firmados por Don Juan Carlos y Doña Sofía, y por el entonces presidente Adolfo Suárez. Intervinieron, entre otros, García Sabell, Suárez Núñez y, por supuesto, Don Paco. Aparecen en el disco las voces de todos ellos, incluida la del homenajeado que pronunció aquella lapidaria frase de las primaveras. Pues quedamos a la espera de tan histórico documento sonoro. Amén del biográfico que, al margen de los artículos de prensa, es lo último que ha salido de la pluma de Fernández del Riego. La pareja es cosa de dos Perogrullo no lo explicaría mejor. Y, sin embargo, a veces y, en según qué terrenos, es cosa de uno y un cuarto o, como mucho, de uno y medio. Para evitar lavados de manos al estilo Pilatos, aduciendo que ellas están reñidas con la mecánica o ellos con el manejo de la plancha, el Concello se ha sumado por tercera vez al programa Vivir en parella é cousa de 2, enmarcado en el Plan de Igualdad de Oportunidades. Lo cierto es que, al igual que en las dos ediciones anteriores, la respuesta no ha podido ser mejor. Hasta 125 hombres y mujeres se han inscrito en los diferentes cursos. La mayoría de ellos recibieron ayer, de manos de Lucía Molares, los diplomas que acreditan que tanto unas como otros están ya igual de capacitados para un barrido que para un fregado. No deja de ser curioso que uno de los contados cursos mixtos lleve el bonito título de Cómo puedo entenderte. Pues como esta parte no esté clara, de poco van a servir las nociones de fontanería o de manejo de aspiradora. Eso. Integrada por mujeres de todos las profesiones, la agrupación cumplirá el próximo año sus primeros 18. Con tal motivo, están pensado organizar algo especial. Hasta entonces mantienen su dinámica habitual, que incluye cenas periódicas en las que siempre cuentan con algún invitado interesante y, por supuesto, el nombramiento de tres Galegas Destacadas cada primera semana de febrero, coincidiendo con la fecha de la muerte de su heroína, Concepción Arenal. Este año las elegidas han sido la periodista María Antonia Iglesias, cuyo último libro sobre los maestros represaliados pone los pelos de punta; la científica Tarsy Cabrallás y la catedrática Margarita Ledo. Las tres recogerán su premio el sábado en Casatrelos, tras una ofrenda ante la tumba de doña Concepción. Curiosamente, estuvo a punto de incrementar la nómina de premiadas otra notable jurista. Pero, al final, fue imposible hacer un hueco en la más que apretada agenda de María Emilia Casas. Y menos con la que está cayendo estos días en el Tribunal Constitucional.