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GUSTAVO RIVAS

Crónica | Débil movilizacion feminista en Vigo Un 8 de marzo más, administraciones, políticos y sindicatos se adueñaron del Día de la Mujer Trabajadora, mientras las manifestaciones apenas reunieron a 1.000 personas

08 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

En Vigo, las mujeres trabajadoras (tanto en activo como paradas) nunca han sido carne de las manifestaciones del 8 de marzo. Por descontado, el Día de la Mujer Trabajadora no acostumbra a ser santo de devoción masculina. Por eso no llama especialmente la atención que las dos convocatorias, organizadas por la CIG y Marcha Mundial das Mulleres, respectivamente para salir a la calle en defensa de los derechos de igualdad laboral y salarial apenas hayan congregado a medio millar de personas. Las activistas sin carné aseguran que la mejor batalla contra la desigualdad es la que se libra día a día. La misión no es fácil en una ciudad en la que la mujer sólo ocupa el 1% de los puestos en los consejos de administración; y donde el salario medio anual de las trabajadores es de 12.000 euros. Si hubiera que destacar alguno de los numerosos actos organizados por administraciones, sindicatos, asociaciones varias y partidos para posicionarse públicamente con al causa, cabe una mención especial para el protagonizado por la presidenta del Parlamento de Galicia, Dolores Villarino, la alcaldesa de Vigo, Corina Porro, y la diputada del BNG en el Congreso, Olaia Fernández Davila. Políticas unidas Su comparecencia conjunta resulta todo un ejemplo de cordura para sus crispados colegas masculinos. También lo fueron sus respectivas intervenciones en la mesa redonda dedicada a analizar la participación política de las mujeres. Villarino defendió la apuesta de la Xunta por haber diseñado un Gobierno «paritario. Sobre las trabas que encontró cuando decidió sumergirse en la vida política, la presidenta del Parlamento explicó que, en su caso, el obstáculo más grande vino de la propia dictadura franquista, pero también se sumaron complicaciones de carácter familiar, sobre todo, en lo que se refiere a conciliación laboral y personal. Corina Porro reconoció que, como política y mujer, siempre le resultó «muy duro» compaginar el trabajo con su vida personal. Afirmó que todavía se necesita un cambio de mentalidad sobre que los hombres tienen que compartir las tareas caseras. Porro se mostró satisfecha con el haber conseguido la «igualdad normativa», pero insistió en que el reto esencial para llevarlo a la práctica pasa por la educación, la conciliación laboral-personal y con la eliminación de la segregación «vertical» y «horizontal». Olaia Fernández Davila, defendió la «independencia» como factor clave para lograr esa igualdad tan deseada. Reconoció que «las mujeres «somos diferentes en ideología» y, precisamente, por ello, «las mujeres tienen que tener un lugar destacado en el panorama político», dijo, , al tiempo que recordó que las mujeres siempre participaron en la cultura y la educación, pero que el gran paso era conseguir dedicarse también a la política. Fernández aprovechó esta jornada de celebración para recordar la situación que padecen diariamente las mujeres de los países subdesarrollados. «Ellas están como estábamos nosotras hace 60 años », dijo,