La Mirilla
20 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Y luego, todos los demás. Esa es la máxima que ha seguido Gerardo Lorenzo a propósito de su desembarco como empresario de la noche viguesa. Sí, por fin se acabó la cuenta atrás para el Dux, que ayer abrió de par en par las puertas al público. 24 horas antes lo había hecho para los amigos. Montañas, a tenor de lo visto. De todos los colores y sabores políticos. Siguiendo las reglas del buen anfitrión recibió en la puerta a cada uno. De una imaginaria y atiborrada alforja no paró de sacar besos, apretones de manos y sonrisas. Resulta un hombre cercano. Es su baza para ganarte desde el minuto dos, así es que por muchas preguntas embarazosas que una lleve preparadas, está perdida. Claro que media hora de charla distendida puede dar para mucho. Por ejemplo para leer (en vivo y en directo) el cariñoso mensaje de felicitación de Isabel Sartorius que acababa de recibir en el móvil. Ya saben, donde un día hubo fuego... O por ejemplo, para saber que si aún le queda fuelle después del concierto, es posible que Paulina Rubio se tome en el Dux la última copa el domingo, más que nada por la amistad que une a Gerardo con Colate. Hoy también se espera la visita del hermanísimo, Francis Lorenzo, que desde el jueves está demostrando en A Toxa lo bien que se le da el swing. Además de Gerardo y Luis Diz, su socio, las que estuvieron muy solicitadas fueron Jos Martínez y Begoña López, culpables al unísono de la singular y ecléctica decoración, que mezcla sofás italianos, con vasijas filipinas, lámparas andaluzas... En suma, la vuelta al mundo en un centenar de objetos, entre los que, claro no falta la megabola (dos en este caso) de espejos sobre la pista. Pues feliz aterrizaje y mejor estancia. La fidelidad no es un valor al alza, por eso los que la practican pueden encontrarse con sorpresas la mar (literal) de agradables. Como los 20 clientes de Atesa que ayer disfrutaron de una jornada de vela, invitados por la compañía alquiladora de vehículos. Los fieles clientes en cuestión embarcaron en Punta Lagoa. Como el viento se hizo el remolón, aprovecharon para visitar las bateas. Cuando, por fin, Eolo se puso a trabajar, se marcaron unos largos barlovento-sotavento. La jornada acabó alrededor de los fogones de Casa Alfredo. Si, ¡cuánto sacrificio! Los compañeros de Radio Voz montaron ayer un estudio al aire libre en la calle Progreso, invitados por los comerciantes de Zona Centro, que están muy activos. Hoy sin ir más lejos han citado a los amantes del tai-chi, en tanto la próxima semana la han reservado para los nostálgicos de la ciencia ficción. Tan nostálgicos que el título del ciclo puede dar algo más que pistas: Espazo reseso. Una ocasión pintiparada para revisar los efectos especiales que se hacían allá por los 50.