El monumento, en granito, está formado por un plinto en el que se apoya un pedestal sobre el que se puede apreciar un grupo de figuras compuesto por un padre, una madre y un hijo que se abrazan en una emotiva escena de reencuentro. También hay dos laterales rectangulares de piedra con bajorrelieves que representan momentos de despedidas y retornos. Está situado al inicio de la avenida Castelao, a la derecha. Es original de Camilo Nogueira, que es autor también del monumento dedicado a Don Bosco. Todo el monumento está rodeado de un estanque en el que el agua fluye a la vez que pone una nota nostálgica que emana de esos sentimientos con los que comulgan aquéllos que tuvieron que abandonar su tierra. El gran valor que encierra este monumento es el de la tolerancia y la solidaridad humana por esa hospitalidad y predisposición de acoger a quienes se han visto en circusnstancias de tener que ganarse la vida lejos de sus seres queridos. El solemne y multitudinario acto de inauguración fue en presencia del alcalde de Vigo don Antonio Ramilo y Lista, el vicepresidente de la Hermandad Galega de Venezuela mientras sonaba el himno español. Lista ofreció la escultura y brindó un canto a todos los emigrantes. El venezolano Villalobos fue el creador de la idea del monumento y reflejó con bellas palabras el cariño que los venezolanos guardan a los españoles que allí fueron para trabajar, símbolo de su amor a España y a Hipanoamérica.