A pie, en bicicleta y en avión

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

29 ago 2007 . Actualizado a las 11:44 h.

Ya falta menos (72 horas) para que la Vuelta eche a andar desde Vigo. Con tal motivo nos ha entrado a todos (cuando menos de boquilla) una tremenda fiebre por la bicicleta. Si alguno no tiene síntomas que no cante victoria porque los tendrá. La epidemia no ha hecho más que empezar, aunque el contagio total no se evidenciará hasta el sábado.

Mientras la serpiente multicolor no inicie su serpenteo, hemos empezado a hacer boca con siete jornadas de pedaleo por otros tantos escenarios significativos de la ciudad: playas, miradores naturales, puertos, balcones, museos, comercios y o Vigo vello. Ayer se celebró la última de estas jornadas, con epicentro en la plaza de Compostela.

A unos pocos metros, en Montero Ríos, una exposición nos recuerda que el ciclismo gallego cumple 120 años. Un libro firmado por Gerardo González Martín en el que cuenta buena parte de esa historia, ha servido de chuleta para la muestra. Precisamente emular a aquellos pioneros de las dos ruedas fue lo que hicieron ayer los participantes en el concurso de bicicletas y disfraces de época celebrado en la plaza de la Constitución.

También ayer Daniel Fuentes tuvo oportunidad de exhibir sus dotes de subcampeón de España de estilo libre (lo que los entendidos llaman free stile), con lecciones prácticas incluidas. Y mientras tanto, los equipos que participarán en la Vuelta empiezan a tomar posiciones en los hoteles, las fuerzas de seguridad a desplegar estrategias de todo bajo control, Xulio Calviño a rezar lo que sabe para que el seguro cacao de tráfico no sea maravillao... En fin, 72 horas ininterrumpidas de contrarreloj. Es lo suyo tratándose de ciclismo.

Nada de pedales, ni de encender el motor del típico cochecito golfista, a puro pinrel se recorrieron el campo y se ganaron la gloria los participantes en el primer Trofeo del Arte, bautizado así porque los primeros clasificados no recibieron trofeos al uso, sino cuadros de la beca de pintura que promociona la Fundación que preside Javier Solano y que lleva el nombre de Xavier Pousa.

Para no desentonar, el cartel que anunciaba el evento también lo firmaba un artista, en este caso el responsable de la beca, José María Barreiro, que además fue uno de los muchos (cerca de 200) que exhibieron swin y putt a pie de campo. Lo hizo en compañía de tres amigos: José María López Brocos, José Fernando Moldes Argibay y José Domínguez Calvi.

Al final los cuadros se los adjudicaron Fernando López, Miguel González y José Luis García, los mejores en la primera categoría, y para Ana Barreras, Nestor Oliver y Jorge Sagardoy, en segunda. Diego Rodríguez fue scratch y Yolanda Iglesias la primera dama. Pues felicidades a todos y, a la vista del éxito obtenido, el año que viene, más. Seguro.

Porque así es como se siente Antonio Pérez cada vez que pisa su Vigo natal. Dicen que desde su puesto de presidente mundial de Kodak es el gallego con más poder en el mundo de los negocios (con permiso de Amancio Ortega), aunque en Galicia poco por no decir nada ha trabajado. Empezó a volar lejos apenas rematados sus estudios de Ingeniería y lejos sigue.

Bueno, en realidad ahora está cerca. Tanto que bien pudieran cruzárselo en la calle, estirar la toalla al lado de la suya en alguna playa del Val Miñor, o tenerlo de vecino de mesa en cualquier restaurante de la ciudad. Porque Antonio Pérez está estos días en Vigo. La presencia de su Bombardier BD700 (bueno, de la compañía) en Peinador le delata.

Bien, nos parece bien que nos visite. Es lo que tienen los afectos, que no hay dinero que los pague. Cierto que con los 18 millones de euros que dicen que le paga Kodak podría elegir cualquier destino. Pero, claro, en cualquier destino no están los amigos. Y eso no tiene precio.

En el Monterreal de Baiona están en capilla. Faltan pocos días para que la Príncipe de Asturias eche a andar y aún no saben si vendrá algún miembro de la Casa Real. El que no fallará será Fefé Fernández Tapias. Creo.