Plan de pensiones en Madrid

La Voz

VIGO

PSOE y PP han vuelto a vivir duras batallas internas en sus filas por un puesto en las listas para las elecciones generales

20 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Cómo no va a haber tortas por ser senador o diputado? «¿A quién hay que matar?», diría metafóricamente cualquiera al que le ofrecieran 5.433 euros brutos al mes, un finiquito de casi cuatro mil más por cada año trabajado (con un tope de 24), le sufragaran un plan de pensiones privado, le completasen la jubilación hasta el tope máximo, le entregasen una chequera con billetes de avión en blanco e incluso le vendiesen el ordenador portátil que tenía asignado en su puesto de trabajo por la ganga de 140 euros. Pues para lograr todo eso no hay más que ser diputado, o mejor senador, que no tienen que fichar tantos días a la semana en el tajo.

Futuro asegurado

Por eso, las peleas por ocupar un puesto de garantía en las listas son tan intensas, tan crueles, tan barriobajeras, porque el que gana, además gana y tiene el futuro asegurado.

Por lo que supone personalmente ocupar un puesto en las Cortes y por lo que representa en el juego de equilibrios internos de los partidos, las tres principales formaciones políticas viguesa no se han quedado al margen de esa batalla interna.

Malabarismos en el PSOE

El PSOE, como siempre, es el que más juego para la intriga y la estrategia ha dado. Los designios de la democracia son caprichosos a veces, y tras años de no contar con la posibilidad de elegir con el voto a sus representantes, la sorpresa de Marta Estrada acabó con los cálculos de fuerzas de más de uno.

Ni el aparato pontevedrés, ni el gallego hicieron nada por dar alas a la posibilidad de que la concejala de Urbanismo, Carmela Silva, recalase en el Congreso, ni tampoco a que el brazo derecho de Dolores Villarino, su directora de gabinete en el Parlamento, Yolanda Aguiar, debutase en política entrando por la puerta de los leones.

«Ya está bien de que coloque siempre a los suyos sin tener respaldo en su agrupación ni trabajárselo», explica uno de los artífices del cortafuegos abierto a los pies de la presidenta. En ninguna agrupación más que en la de Vigo se presentó como opción para votar a Yolanda, pero sí a Marta. Así que pura matemática. Sumados los votos de los militantes vigueses más los de escogidas agrupaciones de la provincia, Estrada al Congreso, y a comenzar su plan de pensiones.

Doble jugada

El objetivo con los puestos de Vigo era que Villarino fuese derrotada, y Caballero, tocado. Él regidor no decidió el puesto al Congreso, pero le dejaron el del Senado. «El alcalde de Vigo no controla las agrupaciones de la provincia y por ello cuando quiera algo tendrá que pactar», advierte un destacado militante experto en malabarismos.

Idénticas batallas se libran en el PP, donde los intereses se entrecruzan todavía de manera más enrevesada. Corina Porro lleva meses asegurando que no quiere dejar Vigo, pero que si lo hace, en todo caso es para ir al Senado. En Santiago interpretan su postura con algunas variantes. «Si le hubieran ofrecido ser la número uno al Congreso, seguro que no hubiera dicho que no, lo que está claro es que no quiere ser la dos de Ana Pastor», añade una dirigente de la cúpula popular.

Tirón y paso libre

En Pontevedra no falta quien interprete que, con Rafael Louzán a la cabeza, había un grupo fuerte que querría aprovechar el tirón electoral de Porro para cosechar más votos y de paso dejar un hueco en Vigo, donde no faltarían voluntarios para cubrirlo en las municipales del 2011.

Y mientras la «operación Renove» se pone en marcha en el PP. La dirección provincial es partidaria de introducir cambios, presentar caras nuevas y tomar posiciones también en Madrid. Feijoo acuña sin embargo aquello de «cambiar por cambiar es tontería». Y mientras, Mantilla y César Mera si les toca se irán con pena, pero multiplicando 16 -los años que llevan con escaño- por 5.433 euros. ¡Qué lástima!