«Pero...¡no me digas que aquí también tenéis tequila! »

VIGO

Medio millar de extranjeros aterrizan en la Universidad con ganas de divertirse

28 feb 2008 . Actualizado a las 11:18 h.

«¿Pero aquí también tenéis tequila?», pregunta Julieta Medina, una estudiante norteamericana nacida en México a la que le sorprende que aquí se salga de marcha durante toda la noche. «En California salimos como muy tarde hasta las dos de la madrugada. El otro día estábamos en Churruca y eran las tres y ya estaba muy cansada».

La Estación Atocha, un bar de la zona de Churruca, es parada obligada para el medio millar de estudiantes de Erasmus y otros programas de intercambio que han venido a Vigo con mucho afán de aprender, pero también de divertirse.

La Oficina de Relaciones Internacionales de la Universidad de Vigo ha reunido a todos los recién llegados en el salón de actos de la Facultad de Filología.

Uno de los que lleva la voz cantante es uno de los responsables del área deportiva de la Universidad, Javier Rial. En el campus, y fuera de él, hay muchas posibilidades de practicar deportes y actividades al aire libre, algunas tan arriesgadas, como el paracaidismo, y otras más tranquilas, verbigracia, el senderismo.

El acto de acogida se convierte en una Babel. Javier Rial les habla en castellano, Henrique Costas, responsable de Normalización Lingüística, lo hace en gallego y Eva Garea, técnico de la Oficina de Relaciones Internacionales emplea el inglés, por poner un ejemplo. La mayoría de los estudiantes ponen cara de póker ante las explicaciones en gallego. Costas les promete grandes progresos en la lengua vernácula: «En quince días hai xente, sobre todo as polacas e as francesas, que o falan correctamente». El responsable del Área de Normalización diserta sobre la cultura de Galicia desmarcándose de los tópicos del flamenco y de los toros. Obvia que la Pantoja sale más en TVG que en la española y que a menos de media hora de Vigo podrán ver corridas de toros si siguen aquí en verano, cosa difícil porque la mayoría regresará en junio. Para los que quieran continuar, la Universidad les oferta un curso de gallego en Allariz durante el mes de julio. La Xunta concede becas para 25.

A Julieta Medina le hace ilusión «volver a Los Ángeles hablando gallego». Su madre vivía en la megápolis californiana cuando se quedó embarazada de Julieta. No tuvo que pensárselo mucho para trasladarse a su ciudad natal y dar a luz en Chihuahua. Luego regresó a la Baja California estadounidense y la familia se estableció en San Clemente, una ciudad donde todo el año puedes disfrutar de la playa.

Como San Francisco

Ben Levelius dice que él no va a hacer el curso de gallego porque «en Wisconsin no me sirve de mucho». Quiere ser profesor de inglés y español y aprendió castellano trabajando de mesero (camarero) en un restaurante mexicano en su país. A Ben le sorprende que algunos identifiquen Wisconsin con la leyenda de Paul Bunyan, el famoso leñador que derribaba árboles de un tajo, casi sin pestañear. No sabe que por estas latitudes también se exhibió Fargo. En la película los psicópatas atravesaban las frías tierras de Ben perseguidos por una agente del FBI. Aunque Ben no acudirá al curso de Allariz sí tiene interés en involucrarse en las clases sobre la historia y cultura de Galicia.

Su compañera Julieta está encantada con el piso que comparten con otros estudiantes. Desembolsó 5.000 dólares a su universidad, la de San Diego, para venir a Vigo y no se ha tenido que preocupar de nada más. El alojamiento se lo encontró en bandeja. Vive con otros estudiantes en el centro, a dos pasos de la zona de Churruca. Esta joven mexicana de 20 años se muestra sorprendida porque «Vigo es como San Francisco. Tiene un clima y un puerto parecidos».