La Ciudad del Mar hace aguas

La Voz

VIGO

La titularidad de la parcela de la ETEA sigue bloqueando el proyecto científico, que Zona Franca podría abandonar

02 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que se ideó el proyecto de crear en Vigo una entidad dedicada a la investigación marina, después bautizada como Ciudad de Mar, las administraciones implicadas en su nacimiento no han logrado ponerse de acuerdo ni en lo más mínimo. La falta de consenso sobre la manera de explotar la antigua parcela de la Escuela de Transmisiones de la Armada se ha traducido incluso en numerosas ocasiones en enfrentamiento, y poco disimulado además.

El más fuerte de los pulsos abierto a propósito del proyecto lo protagonizan desde hace meses el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y el delegado del Consorcio de la Zona Franca, Francisco López Peña. La misma adscripción política no ha servido para rebajar la tensión entre ambos, ni tampoco permitido desbloquear un proyecto que solo parece resurgir en campaña electoral y que deambula el resto del tiempo por la disparidad de criterios sobre cómo repartir o determinar la titularidad de la parcela de 130.000 metros cuadrados que en su día el Gobierno central del PP obligó a la Zona Franca a adquirir, sin saberse entonces muy bien para qué.

Nada de regalos

Desde que López Peña regresó a la dirección del Consorcio dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, el delegado especial insiste en no perder ni un euro de lo invertido, una vez que entre Gobierno central, Xunta y Concello se echó por tierra el proyecto urbanístico-marítimo-comercial que se había puesto en marcha bajo el diseño de César Portela, que, por cierto, donde pone su vista parece que se multiplican las reformas, parones y cambios de proyectos (léase auditorio, museo del mar, casco vello...).

Agarrados a la ley

La letra pequeña de una ley impidió en el 2004 que la titularidad del terreno de la antigua escuela naval fuese cedida a Vigo de manera gratuita, a pesar de que se trataba de unos terrenos expropiados a la fuerza por el Ejército. El ministro de Defensa del momento, Federico Trillo, alegó una y otra vez una normativa aprobada en los Gobiernos de González que impedía ceder gratuitamente bienes que dejen de ser necesarios para la defensa del país. A ese antecedente se aferra López Peña para no ceder él tampoco de manera gratuita o gravosa el terreno de Teis. Touriño insiste en que el consorcio arrime el hombro y perdone los 30 millones de euros que pagó a Defensa por la abandonada ETEA, y López Peña responde que ni hablar, que le devuelva alguien la inversión hecha hace cuatro años y que ya invertirá el consorcio el dinero en otra iniciativa en la ciudad.

Y aunque Touriño cuenta en la Xunta con altos cargos proclives a pagar por la parcela para dominar el proyecto de Ciudad del Mar, recuperando después vía subvención europea la compra del suelo, el presidente de la Xunta no da su brazo a torcer. Son varios en el PSOE los que interpretan la insistencia de Touriño desde la perspectiva de la mera cuestión táctica, ya que el líder de los socialistas gallegos estaría a la espera de ver qué pasa en las elecciones del domingo para comprobar la fortaleza de López Peña para seguir en el cargo.

En todo caso, Zona Franca clama por salirse de la parcela militar, donde a pesar de darse por descontado que se levantará el macrocentro científico, el Plan General todavía contempla la posibilidad de crear una zona comercial y un puerto deportivo. La zona residencial es la única que desapareció del planeamiento de la zona, aunque desde la alcaldía se están buscando fórmulas para incluso pagar a través de las plusvalías del ladrillo la compra de la antigua parcela militar. Vigo pagaría así dos veces por el mismo terreno, primero con los fondos de la ciudad que gestiona Zona Franca y con los del Concello después. Pero por ahora no hay acuerdo, y todo parece indicar que no lo habrá hasta que se conozca el futuro de López Peña, porque ya se sabe: si no hay dos brazos es imposible echar un pulso.