Salvados por los pelos. A pocos palazos de tierra de desaparecer, el patrimonio de la parroquia de Filgueira podrá finalmente sobrevivir. La rectificación a tiempo de Política Territorial impedirá que sus obras de la PO-801 entre Crecente y Ourense entierren los restos etnográficos, históricos y medioambientales que contiene el área. Después de que los vecinos denunciasen la situación a través de La Voz de Galicia, la Xunta decidió paralizar las obra en este tramo en marzo y acaba de redactar un proyecto modificado. Supondrá un coste adicional de 610.000 euros y permitirá acortar el recorrido del vial en unos cinco kilómetros.
Además, este cambio no supondrá un retraso en el conjunto de las obras, medida que aliviará a los vecinos de la zona puesto que tienen tres carreteras principales cortadas.
Las mejoras del nuevo proyecto están concentradas en la construcción de un viaducto y una variante del trazado. En el primer caso se salvará el río y la pequeña cascada que formaba, con lo que podrá seguir albergando vida animal, como hasta ahora. El viaducto tendrá unos 90 metros de luz que sustituirán la bóveda prevista para salvar el cauce. Además, esta novedad estará más alejado de los dos viejos molinos y el aserradero que se encuentran en la zona.
Camino Real salvado
Junto a estos cambios se unirá también una variante a partir del punto kilométrico 1,5. En este caso el cambio del trazado preservará el Camino Real, de la época del medievo, y un antiguo puente que existe en la zona.
Con esta última medida se mejorará la previsión de distancia inicial. La variante acortará el trazado actual en cerca de un kilómetro, que sumado a los cuatro que ya se reducían con la nueva carretera supondrán un viaje cinco kilómetros más corto que el que tenían que realizar los vecinos de Crecente para viajar a Ribadavia.
La Consellería de Política Territorial asegura además que estas modificaciones no afectarán a las obras que ya están en marcha en otros tramos de la carretera. El resultado final provocará grandes mejoras respecto a la antigua PO-401. El viejo vial, que una vez cruzado el límite provincial es la OU-801, corre paralelo al río Miño por su parte derecha a lo largo de un tramo muy accidentado.
Con las obras que realiza allí la consellería ancheará la calzada y se eliminarán buena parte de las curvas. También se construirán glorietas e isletas en diversas intersecciones que supondrán una importante mejora de la seguridad vial.
Con estas medidas se da respuesta a la demanda vecinal que llegó a plantearse realizar concentraciones para exigir cambios en el vial. De hecho, parte de la asociación vecinal de Filgueira, que fue quien denunció el caso, acudió a la visita de la conselleira María José Caride a la parroquia cuando visitó las obras del nuevo puente a Cortegada, con esta intención, aunque finalmente no fue necesario realizar la protesta.