El piragüismo es un deporte para cualquier época del año, pero una escuela de verano abre sus brazos a quienes quieran descubrir parajes escondidos del Val Miñor
27 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.A menos de un mes de las Olimpiadas de Pekín, los gallegos recuerdan a David Cal cada vez que una piragua se cruza ante sus ojos. En un día de sol, con la playa llena, una buena opción para disfrutar del paisaje es una ruta en kayak de mar por lugares escondidos de la zona del Val Miñor. El Club de Salvamento y Piragüismo Val Miñor organiza diversos tipos de paseos guiados. Desde hace un año tienen su sede en el complejo deportivo Dunas de Gaifar, pero también se les puede encontrar en el cámping de Baiona.
La marea alta es un buen momento para iniciarse en este deporte. Concretamente en una de sus modalidades, el kayak de mar. Un par de normas básicas sobre utilización de remos y seguridad son suficientes para echarse al mar y empezar el paseo. El principal miedo que siente un novato es perder la estabilidad y que su cabeza quede sumergida bajo el agua. Tras un rato manejando el kayak, se comprende que es más sencillo de lo que parece. Como dice Enrique Prendes, presidente del club y responsable de prensa de la Federación Española de Piragüismo, «el hecho de que sea un deporte minoritario hace que la gente piense que es muy difícil».
Una vez que la persona se adapta al medio se va ganando estabilidad y confianza y se va perdiendo el miedo al remojo. Es en ese momento cuando los músculos se relajan y se empieza a disfrutar del paisaje.
Una de las actividades del club es la Escuela de Verano, en la que los niños toman contacto con la naturaleza y se inician en este deporte, para después entrenarse de cara a algún campeonato. Mario Fontán y Antía Loira, ambos de quince años, son los mejores en su categoría, cadetes de primer año, tanto a nivel gallego como español. Desde el momento en que probaron la canoa, no han podido dejarla, añadiendo esta disciplina a la rutina diaria de sus vidas y convirtiéndolo en algo fundamental para ellos, tanto en verano como en invierno. Esto demuestra que la práctica del kayak puede hacerse en cualquier época del año. De ahí la necesidad de «desmitificar el hecho de que el piragüismo sea un deporte de verano», como afirma Enrique Prendes.
En invierno, empieza a integrarse como actividad para los colegios del Concello de Nigrán. Lo que se intenta, por parte del club, es que los niños que vivan todo el año cerca del mar, conozcan este deporte y dejen de lado la idea de que cuando no hay sol, en el mar solamente se trabaja.
Actualmente integran la Escuela de Verano cuatro niños que entrenan dos días a la semana para prepararse de cara a próximos campeonatos de eslalon a nivel gallego. La existencia de un medallista olímpico incrementa la imaginación de los más pequeños, que este año remarán con un nombre ficticio en sus piraguas: David Cal.