Moda viguesa también en las Olimpiadas

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Los diseños de la firma viguesa Amura podrán contemplar en Pekín sus éxitos olímpicos.

06 ago 2008 . Actualizado a las 12:11 h.

No podrían soñar un escaparate más inmenso ni más global los responsables de Amura, la firma viguesa que vestirá a los integrantes de los equipos españoles de remo y piragüismo que, a mayor abundamiento, tienen todas las papeletas para subir al podio. Y varias veces, a poco que a Teresa Portela, Sonia Molanes, Carlos Pérez y, sobre todo, a David Cal no se les tuerzan las cosas.

Detrás de Amura está Pedro Regojo, nombre vinculado casi a partes iguales al deporte (es presidente del Príncipe de Asturias de piragüismo) y a la industria textil, sector en el que su apellido sigue siendo un símbolo.

Precisamente gracias a esa otra vertiente suya, la de hombre del deporte, tendrá la oportunidad de contemplar en vivo y en directo los éxitos de los olímpicos que vestirán sus diseños. El grupo de palistas saldrá mañana pero los directivos, Pedro Regojo entre ellos, no viajarán hasta el día 15, ya que la competición no se inicia hasta el 17.

No es esta la primera vez que la firma que dirige Pedro Regojo se encarga de vestir a los palistas. Lo hizo por primera vez en Atenas hace cuatro años, así es que ya sabe a qué sabe (valga la redundancia) el oro.

Habla casi con el mismo entusiasmo de los deportistas, en particular de los gallegos, que de su ropa. Cuenta que ésta la ha diseñado un equipo capitaneado por Miriam Fernández Saavedra, y que han apostado porque impere el rojo, ya que la otra posibilidad, el amarillo (que sí se ha usado para los vivos), no es tan llamativa. «Además el rojo es un color de absoluta moda», afirma.

Explica que han empleado una técnica especial para confeccionar las prendas, cosidas con máquinas de cuatro agujas. «El objetivo es que se adapten al cuerpo como si de una segunda piel se tratara», explica Pedro Regojo.

Experiencia en el campo deportivo es lo que le sobra a Amura, que cada temporada realiza entre 150 y 200 diseños diferentes. «Trabajamos para unos 300 clubes con gustos y necesidades diferentes a las que tratamos de amoldarnos», dice. En la actualidad realizan equipaciones para una veintena de federaciones españolas, entre otras las de judo y automovilismo. Curiosamente, uno de los deportes que no tocan es el fútbol. La explicación de Regojo es bien sencilla: «Así nos evitamos entrar en guerras comerciales, fruto del volumen de negocio que genera un deporte tan de masas».

Pues antes de que lleguen las medallas, que llegarán seguro, Vigo ya tiene garantizada una pica en Pekín.

Al menos con las propinas. Será que comió bien o que le trataron bien. O ambas cosas. César Antonio Molina, integrante de la nómina de ministros gallegos que en cuanto tiene unos días libres pone rumbo al noroeste, daba buena cuenta hace unos días de un suculento arroz con bogavante en un conocido restaurante de Baiona. Lo hacía en compañía de amigos y familiares.

Los comensales de la mesa de al lado no quitaban ojo al grupo, que parecía estar pasándolo muy bien. Con todo, lo que más llamó la atención de los voyeuristas fue la propina. Dejó el ministro la misma cantidad por ese concepto de lo que ellos se habían gastado en la comida. Cualquier método es bueno para luchar contra la crisis.

Dedicada a atender a las personas con discapacidad intelectual y sensorial recibirá mañana el Premio Diputación en el apartado labor social. Para recogerlo se trasladará hasta Pontevedra un nutrido grupo de personas con Carlos Ortiz y Eladio Fernández al frente. Éste será el encargado de recoger el galardón de manos de Louzán. Felicidades.