Todos los caminos conducen a China

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

13 ago 2008 . Actualizado a las 11:35 h.

Era lo que contestaba aquel personaje de Gila cuando un amigo le decía que lo de que sabía leer no colaba porque tenía el periódico al revés. Igual, el personaje en cuestión fue compañero de clase de las personas que instalaron los letreros informativos situados a pie de la ruta de A Fraga moañesa. Es la única explicación posible a la colocación de los paneles patas arriba.

Los caminantes que quieran enterarse de los atractivos o peculiaridades de la vida que latía al pie de los rehabilitados molinos, no tienen más remedio que adoptar posiciones inverosímiles. Ya ha empezado a circular la leyenda urbana de que se ha convertido en lugar de peregrinación de futuros campeones olímpicos (apartado gimnasia) para aprender a hacer el pino a la perfección.

Igual el concejal de Medio Ambiente, Daniel Rodas, que tanto luchó por la puesta en valor del privilegiado entorno, tenía que darse una vuelta por el lugar con los amigos de Gila. Pues sí.

Pero como al César hay que darle lo que es suyo, al margen de erratas carteleras, los más de nueve kilómetros de senda fluvial son medicina muy recomendable para los sentidos. Especialmente recomendable es el chute terapéutico que aportan las cascadas de la zona alta del río.

Han transcurrido 48 horas y alguno todavía no se ha recuperado del largo fin de semana marisquiñiano. La fiesta con la que se puso fin esta nueva edición de O Marisquiño terminó a las tantas para la mayoría de las 7.500 personas que se dieron cita en el muelle de trasatlánticos, y todavía seguía ayer para un puñado de ellas.

El atractivo de la convocatoria vino de parte de Violadores del Verso que, según dijeron, saldaban así la deuda que tenían con Vigo, ya que llevaban seis años sin actuar en la ciudad.

La interminable noche la abrieron los vigueses Duke Sam y Track Asedio, que calentaron el ambiente hasta que pasadas las once la noche se plantaron sobre el escenario Javier Ibarra (Kase-O), Daniel Gilaberte (Lírico), Sergio Rodríguez (Hate) y Rubén Cuevas (R de Rumba). Si ya antes de abrir la boca se habían metido al público en el bolsillo, en cuanto empezaron a deshacerse en piropos, asomó el delirio.

En este caso los que se marcó Rafael Louzán en el Liceo Casino de Pontevedra a propósito de la recuperación del baile de debutantes. Había decaído en los últimos años lo de la presentación en sociedad, pero ha vuelto con fuerza. Con tanta que fueron 22 las jóvenes que debutaron. Obligatorio el traje largo blanco para todas ellas, el traje de noche largo para las restantes damas y el esmoquin para los caballeros.

Cuando salió del baile (es un decir) Louzán se puso a preparar la maleta. China les espera a él y a José Enrique Sotelo, entre otros. Para eso en su calidad de presidente y responsable de Deportes de la Diputación, respectivamente, son los padrinos (económicos) de David Cal. Y eso que, según le ha confesado a algún amigo, le da un poco de yu-yu un viaje tan largo. Por no hablar de la comida. Los palillos no son lo suyo. En fin, todo sea por el deporte patrio y por las posibles medallas. La ley de Murphy nupcial. No daré nombres, pero hace unos días se celebró una boda en Vigo con percance incluido. Quedó en un susto, pero pudo ser mayor. Los anfitriones montaron una instalación a pie de mar en su finca de Canido con la sana intención de que los invitados disfrutaran de la impagable puesta de sol sobre Cíes.

Por motivos que se desconocen, pero en esencia debió de ser porque la instalación en cuestión no estaba todo lo firme que debiera, se vino al suelo. Por suerte, sólo hubo que registrar rasguños y otras heridas leves. Cuando pasó el susto todos pudieron comer perdices. Menos mal.

Lo confeccionarán mañana en la plaza de la Constitución (11 horas) los integrantes de El Imán. Su intención es mantener la visualización de la lucha que mantienen en relación con el Sida. Aprovecharán para leer un documento de reflexión.