Hagámoslo invisible

VIGO

14 ago 2008 . Actualizado a las 11:29 h.

Estamos de suerte. Cuando todo parecía perdido, científicos de Estados Unidos han descubierto un nuevo material que convierte los objetos en invisibles. El hallazgo lo publicará hoy la revista Science y la noticia ha dado la vuelta al mundo. En lugar de absorberla o reflejarla, este tejido hace que la luz dé un rodeo. Y lo que se cubre con esa sustancia simplemente no se ve.

La investigación la ha pagado el Departamento de Defensa, que apetece sus aplicaciones militares. ¿Qué otra utilidad sino la guerra -se preguntan- puede tener el convertir algo en invisible? Pero se equivocan: la tiene.

En Vigo, de hecho, necesitamos ese material con urgencia. Ya puede el alcalde dejar de escribir su lista de responsables de líos urbanísticos. Bastará con dar al Piricoto una capa de esa sustancia para que terminen los problemas con el Tribunal Supremo. ¿Por qué vamos a tirar la Colina de Castrelos si podemos hacerla invisible?

Puestos en faena, haremos también invisibles las torres de A Barxa, Finca do Conde y la urbanización de Rosalía de Castro. Y, para continuar, ¿por qué no hacer desaparecer incluso la torre del ayuntamiento?

Cierto que sobre la casa consistorial no pesa ninguna sentencia de derribo, pero nadie negará que es un auténtico adefesio. De hecho, si el Piricoto es ilegal porque afea el parque de Castrelos, ¿qué hermosura aporta el consistorio al monte do Castro?

Si se hubiese levantado en democracia, nuestro ayuntamiento sería la mayor ilegalidad de Vigo. Y no solo por la construcción de una torre de doce alturas ajena a su entorno, sino por un delito contra el Patrimonio Histórico, por haber arrasado el castillo de San Sebastián.

La excrecencia urbanística que es nuestro ayuntamiento, ¿cómo no iba a inspirar a políticos y funcionarios a dar licencias ilegales? Si, de hecho, la propia Xerencia de Urbanismo está en un edificio irregular, que fue comprado por el Concello a un particular para esconder su misma ilegalidad?

Con estos precedentes, es lógico que el urbanismo vigués sea un desastre.

Si le sumamos a algunos técnicos incapaces, algún político falto de principios y lo redondeamos con un puñado de profesionales que ejercen la denuncia como extorsión, tenemos este gran panorama.

Menos mal que van a venir a salvarnos los marines con su tinta invisible...