El mercado de O Progreso se convirtió ayer en centenario, aunque con truco. El edificio original, que fue inaugurado el 1 de octubre de 1908 y era una obra de estilo modernista del arquitecto Jenaro de la Fuente y Rodríguez de Román, se demolió en 1975 para construir las actuales instalaciones. Se parecía al histórico mercado de A Laxe, que también se malogró en su día (¡ay, la ciudad perdida) para dar paso al hotel Bahía. Los terrenos donde se ubica ahora el mercado fueron adquiridos por el Concello de Vigo a Francisco Martínez Villoch en 1887, siendo alcalde López de Neira. Costaron 60.000 pesetas que el gobierno municipal pagó en 15 mensualidades. Los comerciantes que ahora surten cada día a buena parte de los vecinos del centro asumieron la concesión municipal en 1990. Ayer, compartieron el descubrimiento de la placa del mercado con el alcalde y el teniente de alcalde. Este último anunció la elaboración de un plan estratégico que decida el mejor futuro para todos los mercados municipales. Claro que, según advirtió la directora xeral de Comercio, Ana Rúa, deberá contar con consenso, algo sobre lo que Santiago Domínguez no tienen dudas. La representante de la Xunta también advirtió a los comerciantes de la necesidad de atraer a la gente joven, que en estos momentos es la que menos acude a los mercados. De ello tomó buena nota el presidente del mercado de O Progreso, Raúl Fontán, siempre atento a las recomendaciones. Entre las personas asistentes al acto se dejó ver el presidente del Puerto, Jesús Paz, al que los comerciantes quedaron muy agradecidos. Hasta ahora el gran reto de los mercados vigueses fue la constitución de Mercacevi, en el que se agrupan O Calvario, As Travesas, O Progreso, Teis y Bouzas. Una colección de bolsos exclusivos y elegantes. Son doce básicos para el otoño, con diseños atrevidos y coloridos, y desde ayer se pueden ver en los centros comerciales de Camelias (planta de moda) y de Gran Vía (frente a la salida de Carrefour). La edición de Vigo de La Voz de Galicia lanza una nueva promoción con mucho valor añadido. Se trata de una colección de bolsos al precio de 3,95 euros cada uno (39 euros en total para los suscriptores). La primera entrega se realizará el domingo 5 de octubre y el resto, los martes y jueves. Quien complete la colección, haciéndose con la cartilla que se encartará en el periódico del próximo domingo y completándola con los cupones que se publicarán martes y jueves, conseguirá gratis un exclusivo bolso de Roberto Verino. En los stands de Camelias y Gran Vía ya se pueden admirar unas muestras.
Hubo un diputado vigués que, durante muchos años, adquiría un protagonismo especial durante estas fechas. Se trata de Carlos Mantilla, ex parlamentario del PP, que por casualidades de la vida vuelve a ser noticia coincidiendo con la presentación de las cuentas generales del Estado. En este caso porque ayer fue elegido en Madrid vicepresidente tercero del Consejo Superior de Colegios Oficiales de Titulados Mercantiles y Empresariales de España. A él y el resto de miembros de la candidatura (única) se les impuso la medalla de honor del colegio.
Otra ex, en este caso concejala y del PSOE, también fue ayer noticia por asuntos más dramáticos. María Arán repareció con el colectivo Memoria do 36 en el hotel Junquera para recordar uno de los casos más dramáticos sucedidos en Vigo durante la dictadura: la detención, violación y asesinato de Rosario Hernández Diéguez, conocida como A Calesa. Esta joven, familia de Arán, desapareció tras ser arrojada al mar. El colectivo quiere que el juez Baltasar Garzón tome nota porque «é un delito de lesa humanidade que non prescribe según a lei internacional sobre dereitos humanos».