La primera agrupación micológica de Galicia, A Zarrota, es una de las más activas y se fundó en Vigo en el año 1977
29 oct 2008 . Actualizado a las 12:07 h.Todas las setas son comestibles al menos una vez. Es la primera lección que recibe el neófito cuando pregunta al experto cuántas especies son comestibles. Después de la licencia irónica siempre llega la misma recomendación: Ante la menor duda sobre la posible toxicidad de un ejemplar, hay que abstenerse de meterlo en la cesta. Lo saben bien los miles de personas que cada primavera y, sobre todo, cada otoño, salen al monte en busca del preciado producto.
Por ejemplo, lo saben bien los socios de A Zarrota, la primera agrupación micológica de Galicia que, con la llegada de las lluvias otoñales, han vuelto a abrir las puertas de esa casa prestada que habitan (Camelias, 78, oficina K) para compartir hallazgos. Y no sólo entre ellos, sino con cuantas personas sientan curiosidad por ese mundo que tanto les apasiona.
Hace muchos siglos que las setas se han convertido en objeto de deseo del hombre, desde su doble vertiente, alimenticia y curativa. Tanto en un campo como en el otro resulta difícil, por no decir imposible, hacer tabla rasa, ya que las cualidades de las distintas especies (hay miles) son muy variadas.
Las setas son muy ricas en agua, lo que hace que su valor energético sea bajo. De hecho, habría que comer unos 40 kilos de champiñones para alcanzar el valor de un kilo de carne de buey. Sin embargo, sí aportan carbohidratos, aminoácidos, hierro, magnesio, potasio y fibra. Para que ésta última se mantenga en niveles altos es recomendable consumir el producto poco cocinado y, mucho mejor, mejor en ensalada. Lo cierto es que muy pocos restaurantes que se precien tienen sus despensas huérfanas de este producto, cuyas aportaciones no son menos importantes en el campo de la medicina.
Los pioneros
Precisamente abrir a los vigueses a un mundo del que hoy participan tantas personas, por no hablar de lo que representa desde el punto de vista económico, fue lo que se propusieron aquellos pioneros de A Zarrota. Fueron ellos Antón Patiño, Cosme Galiciana, Antonio Suárez, Martín Costas y Armando Pereira. Tanto se entregaron a la tarea de fomentar la afición, recogida y conocimiento del mundo fungido, que ya no faltó nunca quien tomara el testigo.
Los conversos o los que quieran convertirse tienen una cita obligada la próxima semana. Conferencias y exposiciones componen un programa que muestra el abecé de la micología. El escenario de las charlas será el Centro Social Caixanova y el Círculo Mercantil el de la exposición. No faltarán lecciones a pie de obra, o lo que es lo mismo, salidas al monte.