Abel Caballero es el presidente del Consorcio de la Zona Franca, aunque el poder ejecutivo reside en la delegada del Estado, Teresa Pisano, quien depende del Ministerio de Economía. Ambas autoridades mantienen visiones muy diferentes sobre la reparación de las instalaciones deportivas que el Concello gestionará en breve.
Caballero insiste en que el consorcio financie la reparación y da por seguro que la factura será poco onerosa. Pisano, que no ha hecho declaraciones públicas sobre este asunto, se opone. El alcalde lleva dos semanas presionando públicamente, por ahora sin resultados, y en los meses anteriores lo había intentado bajo cuerda.
Ayer fue la enésima vez en que Caballero le envió un recado a Pisano, a la que advirtió que «existe un mandato imperativo del pleno de Zona Franca» para que convoque el comité ejecutivo y debata esta cuestión. «Le insto a que lo antes posible proceda como corresponde ya que Zona Franca somos nosotros, los representantes de las instituciones viguesas en este organismo, y somos los que decidimos».
Tras este serio mensaje el alcalde suavizó un poco el tono asegurando que respeta «los tiempos que maneje la delegada, que yo no voy a juzgar».