El Centro Cultural Caixanova invita al público a conocer detalles de su historia y sus rincones de acceso restringido a través de visitas guiadas teatralizadas
18 mar 2009 . Actualizado a las 12:29 h.Dos actrices, Marta y Vanesa, dan la bienvenida al público ante la escalera principal del Centro Cultural Caixanova. A continuación sale de detrás de una de las columnas otro actor, Francisco Salgado, que ejerce como maestro de ceremonias en un viaje a través de algunos de los eventos que jalonan la historia de uno de los edificios emblemáticos de Vigo. Por las escaleras baja Ilusión, el personaje que representa metafóricamente al centro cultural, para soplar una tarta con 25 velas. El guía recuerda que el teatro fue diseñado por Antonio Palacios en 1927 inspirándose en la ópera Garnier de París y que vivió una segunda vida desde que lo adquirió la entidad crediticia para iniciar una actividad cultural abierta pionera en Galicia. Se cumplen 25 años desde aquello y Caixanova lo celebra con múltiples eventos. Uno de ellos son las visitas guiadas teatralizadas a cargo del grupo EscénaTe. La visita continúa por la biblioteca en el último piso. Ilusión recita un poema de Manuel María ante la mirada atónita de los estudiantes y lectores. En el rellano del tercer piso cuelga un cuadro de Xaime Quesada y el guía habla de la colección de arte de la entidad y sus cientos de exposiciones realizadas. Toda la representación está salpicada por el violín de Iria Armesto y la voz de Beatriz Porrúa, que ponen banda sonora a las intervenciones con música de Dulce Pontes o canciones como Lela . De pronto un espadachín sale al pasillo y se encara con el guía. Ambos actores recrean la primera representación que se vivió en el escenario, Luces de bohemia , con José Mª Rodero, recreando un fragmento desde el tercer anfiteatro mientras abajo los operarios preparan el montaje de la obra que se representaba ayer: Hermanas . La visita continúa en el salón de recepciones con una pincelada de títeres para hablar de la programación para niños y finaliza en un lugar de acceso restringido, los camerinos, y en sus entrañas, bajo el mismísimo escenario del teatro.