La mala situación deportiva del Celta es la peor de las crisis para los negocios que guardan relación con el club de Balaídos. Precisamente, las que más lo notan en sus ventas son las tiendas del estadio, al igual que sus suministradores. «Antes hacía 3.000 pegatinas del escudo del Celta, pero ahora solo me piden 500», afirma José «Pepe» Comesaña Alonso, gerente de Seripema (promociones publicitarias), en el número 8 de la calle Ecuador. -¿Por qué puso un negocio de este tipo? -Ya llevamos unos 20 años. Se debe a que nosotros somos serígrafos y tenemos los talleres en Beade. Nos dimos cuenta de las posibilidades que ofrece una camiseta como soporte publicitario y nos metimos de lleno en ello. También serigrafiamos otro tipo de objetos. -¿De cuáles se trata? -Paraguas, gorros de playa, mecheros, pegatinas, anagramas... -¿Qué es lo que más le pide la gente? -De todo, aunque va un poco en función de la temporada. En el invierno nos suelen pedir paraguas y otros regalos que nada tienen que ver con las camisetas. -¿A qué se hace alusión en las camisetas? -Hay frases para dar y tomar. Incluso alguna hace alusión a las suegras. Pero tampoco los hombres quedan a salvo. De todos modos, siempre muestran un tono divertido. -¿Alguna que recuerde en especial? -Eran unas braguitas para una despedida de soltera y ponía: «Prohibido tocar». Nos las mandó imprimir el novio. -¿Y para el novio? -Más fuertes. Por ejemplo, la foto de un tipo cachas y con un buen paquete. -¿Serigrafió alguna con referencias a grupos musicales? -Muchas. Tengo de los Rolling Stones, Nirvana, Los Ramones y algo de Los Suaves. También imprimí del grupo vigués As Ferreiro, del ex líder de Los Piratas. -¿Nunca se han olvidado las camisetas? -No las han venido a recoger, que es distinto. Las encargan con mucha ilusión y, después, si te he visto, no me acuerdo. Precisamente, tengo aquí embaladas en cajas unas camisetas de los Rolling y ahora las tengo que vender yo aquí. Me las había encargado una tienda particular, pero no podían pagarlas y me las dejaron quedar. Hay algún grupo e incluso personas individuales que hacen lo mismo. Lo normal sería que dejasen algún dinero a cuenta, para evitar estas situaciones tan anómalas. -¿Cuál fue la mayor tirada de camisetas que imprimió? -Fue de 10.000 para celebrar la disputa de la final de la Copa del Rey del Celta, cuando lo dirigía Chechu Rojo. Era lo de: «Sí, sí, nos vamos a Madrid». Pero no tuvimos suerte en los lanzamientos desde el punto de penalti en el Vicente Calderón y se la llevó el Real Zaragoza. Cuando fue en Sevilla, solo las hice para grupos. -¿Cuánto costaban las de la final del año 1994? -Creo que se las vendí a 300 pesetas cada una. -¿Y de la selección? -Me han pedido bufandas.