Un vestigio de la reconversión naval

VIGO

El Museo do Mar de Galicia rinde homenaje al sector naval instalando en su muelle una grúa de comienzos de los años cincuenta que perteneció al astillero Ascon

31 mar 2009 . Actualizado a las 11:17 h.

El muelle del Museo do Mar de Galicia luce desde ayer una grúa de los años cincuenta, que ha sido donada por el astillero Rodman Polyships. «Coa presenza desta peza pretendemos facerlle unha homenaxe ao sector naval e aos estaleiros da ría de Vigo», afirma la dirección del museo que preside Pablo Carrera. Las grandes dimensiones de la grúa provocaron algún contratiempo en las tareas de ubicación de la pieza en el muelle del museo.

La pieza fue donada a finales del pasado año, y desde entonces ha sido sometida a un proceso de restauración en la empresa Crispametal de Moaña. Esta misma empresa trabaja en la actualidad en la restauración de otras estructuras de características similares también donadas por Rodman.

La grúa, adquirida por el astillero Ascon a principios de los años sesenta, fue muy utilizada en su época, debido a su innovación y versatilidad de trabajo. Los ángulos que podía soportar el brazo de este artilugio, con una elevación de hasta trece metros por encima del terreno y con una profundidad de trabajo de hasta 16,5 metros por debajo de la superficie de la cabina, la convertían en un elemento muy adecuado para todo tipo de trabajos portuarios.

Fabricación inglesa

La grúa autopropulsada Jones KL 44, que fue construida por la empresa K&L Steelfounders & Engineers Limited en Lecthworth-Herts (Inglaterra), comenzó a fabricarse a principios de los años cincuenta del pasado siglo, adquiriendo rápidamente gran fama en el sector naval. En la actualidad, el atractivo diseño de este modelo de grúa ha provocado que tenga un gran valor en la Red como miniatura y juguete para los niños.

La desaparecida Ascon nació al abrigo de la cantera de A Borna, en Moaña, de la que salió gran parte de las piedras que se utilizaron para la construcción de los muelles de Vigo, cuando el empresario Davila contrató a los ingenieros navales Alejandro Barreras y Guillermo Gefaell para construir un astillero en el espacio dejado por la cantera. Ascon llegó a contar con 1.700 trabajadores, que llegaban hasta cerca de los siete mil si se contaban las contratas relacionadas. De sus diques salieron los históricos Lemos y Andrade , los primeros barcos congeladores de España, encargo de Pescanova, que abrieron a la flota gallega los ricos bancos de Sudáfrica; o el Vilalba , el primer arrastrero por popa congelador, entre muchas otras nuevas tipologías navales.

Con esta adquisición, el Museo do Mar da un paso más en la conformación de una colección original que pretende compensar el poco peso que el patrimonio marítimo tiene en Vigo.