Leones expropiados

VIGO

31 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No se lo digan al león. Si visita usted Vigozoo, evite comentarios. Y, si lleva periódico, déjelo en el coche. Sería cruel que el rey de la selva se enterase de las condiciones en que vive en el parque de fieras de A Madroa.

Porque el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia acaba de sentenciar que el zoo de Vigo lleva cuarenta años ocupando ilegalmente sus terrenos, que en realidad pertenecen a la Comunidad de Montes de Teis. La entidad es también propietaria de las instalaciones de entrenamiento del Celta, aunque de estos últimos no hay que preocuparse. La próxima desaparición del equipo permitirá plantar pinos en los campos de fútbol. Lo dramático del caso son nuestros leones. ¿Qué será de ellos?

Los leones de Vigo son en realidad africanos. Pero, con los años, nos han ido tomando cariño. Al punto de que muchos de ellos ya se sienten de la Madroa. Y alguno hasta tiene aspecto de Coia o del Calvario.

Tan vigueses son estos leones que todos están empadronados aquí, algo de lo que no pueden presumir muchos conciudadanos. Resignados a su hábitat, estas fieras marcan su territorio, paseándose desde la charca hasta la jaula, trepando por las gradas y, de cuando en cuando, haciendo pis en una gigantesca caja de arenas para el gato. A esto, los expertos lo llaman una «fiel recreación» de su hábitat original. Y los leones, a fuerza de oírlo, se lo van creyendo.

Sabido esto, ¿con qué cara vamos ahora a decirles a los leones de Vigo que viven de prestado? Porque ese zoo en el que llevan cuarenta años encerrados no es ya que no les pertenezca a ellos, sino que tampoco a sus propios carceleros. Cuarenta años después de su fundación, resulta que los terrenos son de los vecinos de Teis y que no les fueron pagados.

Temas así, un vecino del Piricoto lo aguanta más o menos, con mucha resignación. También lo va superando un propietario de Rosalía de Castro, de Samil o de Jacinto Benavente. El vigués del común ya sabe que, de su Ayuntamiento, puede esperar cualquier cosa, rara vez buena. Pero, a estos pobres leones, ¿quién les va a explicar dónde viven y semejante desaguisado?

Para los leones de Vigo, el mazazo del Tribunal Superior es como si, a sus congéneres africanos, los echan de sus sabanas. Como si el Tribunal Supremo de Nairobi les dice que viven en terrenos de la Mancomunidad de Montes del Ngorongoro. O de la Asociación Veciñal e Cultural do Lago Tanganika. El palo sería terrible y, antes de dejar las tierras, eligirían extinguirse. Pero aquí, en los altos de la Madroa, ¿qué salida digna le queda al rey de la selva?

Es preciso extremar las precauciones. Que no sepan nada. Nos bastan nuestros ridículos ante la Humanidad. Que los leones sigan felices en su altiva ignorancia.