Hasta las cuatro y media de la madrugada del domingo permanecieron reunidos los comisarios deportivos del Rali Rías Baixas analizando el expediente después de la entrada del Porsche de Sergio Vallejo empujado por el Mitsubishi de Álvaro Muñiz. Por el momento no hay ninguna resolución y todo indica que se demorará durante unos diez días, lo que deja en suspense la resolución final de una prueba que en el asfalto ganó el piloto lucense.
El propio Vallejo y su hermano fueron reclamados por los comisarios deportivos en la noche del sábado para que dieran su versión de los hechos. Al mismo tiempo están recabando pruebas documentales (vídeos incluidos) para completar su dosier, que será revisado también por la federación española para su análisis y posterior resorolución.
Según algunas fuentes, el reglamento indica que un coche no puede ser empujado por otro vehículo, el único punto que en teoría perjudicaría a Sergio Vallejo. No obstante, no existe ningún tipo de resolución en firme y todo puede pasar. Desde que el lucense se mantenga como ganador, algo que hizo con autoridad en el asfalto, hasta que sea penalizado o incluso excluido, aunque estos dos aspectos en realidad serían lo mismo a efectos de puntuación de cara al campeonato de España.
Por otro lado, Escudería Rías Baixas y todos los participantes recibieron un aluvión de felicitaciones después del gran día de automovilismo que regalaron a todos los aficionados. «La organización hace un trabajo muy serio, excelente, de los mejores de las pruebas del nacional. Me quito el sombrero con todos los pilotos, por el gran esfuerzo que han hecho», espetó el mítico Luis Moya.
Carlos Gracia, el presidente de la española que vivió la prueba en directo pudo comprobar en primera persona los motivos que han llevado al Rías a ser el mejor rali del nacional. Después de lo sucedido el sábado todo apunta que el evento seguirá en la cima.