Alberto Contador por fin tuvo su día de fiesta. Después del esfuerzo del Tour y de la tensión vivida en el Astana, el campeón del 2009 fue agasajado por los suyos a su regreso de Francia. El homenaje empezó en Barajas. «No somos uno, ni dos, somos del pueblo de Contador», cantaban en la terminal madrileña los vecinos de Pinto que esperaban al vencedor. El griterío no cesó tampoco cuando llegó la recepción en la Real Casa de Correos. Allí habló primero Contador. Zanjada la carrera, el ciclista abandonó la diplomacia para hablar de la situación que vivió en su equipo. «Han sido unos días muy duros. Aunque lo peor lo pasé en el hotel y no en la carrera», insistió el doble ganador de la grande boucle . Basó su intervención en referencias a Lance Armstrong, con el que fue extremadamente duro. «Me ha decepcionado. No me esperaba que fuera así», indicó. El que fu su ídolo, aquel corredor que escribió un libro sobre su lucha contra el cáncer que le dio fuerzas a Contador para recuperarse de un cavernoma y llegar a lo más alto, ahora es su enemigo. «Nunca tendré una gran admiración por Armstrong. Independientemente de su forma de ser, es un grandísimo campeón. Otra cosa es a nivel personal», apuntó. «Le doy la enhorabuena por quedar detrás de mí, tercero. Es lo único que tengo que decir», afirmó con ironía. Explicó que la situación en su formación era tensa y delicada. «La relación entre Lance y yo se extendía al resto del staff del equipo y eso fue muy incómodo para todos los auxiliares y corredores», indicó. Después se centró en su gente. «Aunque fuera de mi pueblo estaba muy solo, sé que en mi tierra me apoyaban como a uno más. Vosotros sois mi motor en la carretera», dijo emocionado. Pero los habitantes de Pinto tampoco se olvidaron del ciclista estadounidense. «¿Dónde está Armstrong? Nosotros sabemos quién es el líder», repetían. Las palabras de Greg Lemond, que dudaba de las «cualidades sobrehumanas del madrileño» en el diario Le Monde son una simple cortina de humo para Contador. «No le hago mucho caso. Ya he vivido de todo, así que no me extraña nada de lo que salga», remarcó. A Contador le tararearon el himno español. En la ceremonia de entrega de trofeos de los Campos Elíseos sonó primero por error el danés. «Fue una tremenda metedura de pata lo que hicieron los franceses, creo que deberían haber tenido todo previsto», enfatizó Contador al hablar de ese fallo de los organizadores. Francisca Velasco, madre del corredor, no podía disimular su alegría. «Es una satisfacción porque Alberto lo ha conseguido con trabajo y esfuerzo», indicó. Además, destacó los escollos que ha tenido que superar su hijo: «Siempre le toca salvar muchas dificultades: la enfermedad, cuando no le dejaron correr el Tour, y ahora al compartir equipo con Armstrong. Pero siempre saca un valor y una fuerza suficientes», señaló. Aseguró que Contador «va a seguir progresando para enganchar a la gente al ciclismo y lavar la imagen de este deporte».