Banderas Azules explica que los árboles de O Vao están impidiendo la formación de dunas y contribuyendo a que el mar se coma la arena del lado derecho de la playa
01 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.No son necesarios muchos conocimientos de biología o grandes convicciones sobre la preservación ambiental para darse cuenta de que la playa de O Vao está divida en dos. Del lado izquierdo, dunas y vasto arenal. En la parta derecha de la playa, algunos árboles y menos espacio para tender las toallas. Así que ese tal bañista sin conocimientos biológicos que se acerca a O Vao acaba siempre por hacerse la pregunta inevitable: ¿por qué hay tanta diferencia entre los dos lados de la playa? Quien explica la situación es José Palacios, vicepresidente de la Asociación para la Educación Ambiental y Consumo (Adeac) y profesor de la Universidad de A Coruña: «Los chopos que se encuentran del lado derecho de O Vao impiden la formación de dunas y eso hace que el mar, poco a poco, se coma el arenal».
Esta historia empezó hace cuatro años cuando el Ayuntamiento, la Dirección General de Costas y la Adeac pusieron en marcha el plan de regeneración dunar de la playa. «Se quitó el campo de fútbol y se inició un proyecto para recuperar las dunas en toda la extensión de O Vao», cuenta Palacios. Sin embargo, los resultados no fueron igual de satisfactorios en los dos lados de la playa. «En la parte izquierda la recuperación fue espectacular -comenta el vicepresidente de Adeac-, la dunas crecen cada año y eso contribuye a la ampliación del arenal hacia el mar».
Pero el gran problema es la parte derecha de O Vao. «Los chopos son los enemigos de la evolución de las dunas», explica Pepe Palacios. Estos árboles impiden el movimiento de la arena indispensable para las formaciones de dunares. Y si no hay dunas, se pierde arenal. «Lo que hay que explicar a la gente y al gobierno local es que los chopos no son una vegetación propia de la playa -aclara el experto- y que cuando decimos que hay que quitarlos de allí no significa que queremos que los maten, sino que se pueden replantar».
«Hay mucha gente que dice que no quiere que se talen los chopos por causa de la sombra. Pero si esas personas supiesen que al quitarlos el arenal crecería y habría más lugar para tender las toallas, seguro que no les molestaría llevar una sombrilla», añade el experto.
La recuperación de las dunas no influye solo en la dimensión del arenal, sino que contribuye para la preservación de la vegetación dunar autóctona que actualmente está en riesgo de extinción. «Como existe una carretera al lado hay que utilizar muchas plantas para fijar la arena e impedir que esta se desplace hacia la zona urbana», aclara.