Suciedad, servicios inutilizables, jardines abandonados y vandalismo marcan uno de los parques emblemáticos de la ciudad sin que el gobierno local intervenga
13 ago 2009 . Actualizado a las 11:23 h.Aunque la presión urbanística lo va confinando cada vez más a un espacio reducido y los coches atraviesan el recinto a centenares, el monte de O Castro sigue siendo el pulmón verde por excelencia de una ciudad que destaca por la escasez de jardines urbanos. Es cierto que el parque de Castrelos y el monte de A Guía le hacen la competencia, pero la céntrica ubicación de O Castro lo convierte en la joya de la corona en este campo.
Quizás por ello los sucesivos gobiernos municipales han dedicados inversiones y desvelos a este recinto, una práctica que quizás en los últimos años se ha dejado de lado. No se puede interpretar de otra forma la denuncia dada a conocer ayer por la federación vecinal que incluye numerosas fotografías, algunas de las cuales reproducimos en esta página por su evidente interés.
Los responsables del movimiento vecinal documentan de esta forma sus críticas al actual gobierno municipal, que van desde la falta de limpieza en parques, zonas ajardinadas y miradores a fuentes que no funcionan «nas que se acumula a suciedade», mobiliario público destrozado, servicios públicos «en estado deplorable» o monumentos destrozados.
Aparte de cosas tan obvias, la federación cree que el lugar está cayendo en un cierto olvido por falta de señalización y por las diferencias en el seno del gobierno que mantienen abandonado el antiguo restaurante El Castillo. Toda esta relación de desastres solo es para el movimiento ciudadano «algunhas das miserias froito do abandono continuado deste espazo de referencia para o lecer cidadá e visitas turísticas», explican Elena González y Xosé Couñago, responsables de la federación vecinal.