«No hay ninguna diferencia, además tocas el cristal y quema», explicaron ayer usuarios y personal del centro, que califican la situación de «insoportable, horrible e insostenible». «Por la mañana aún se lleva, pero por la tarde, es horrible, la semana pasada estábamos a 38 grados», apuntaba otra persona.
De hecho, y según confirmaron los afectados, los cuadros por estrés térmico se han generalizado. «Una de las tardes pensé morir aquí dentro, el dolor de cabeza y los mareos son una tónica habitual», señaló un miembro del personal. Los usuarios pueden acudir solo de mañana. Una decisión que, al parecer, ya han tomado bastantes pacientes; pero el personal tiene que cumplir el horario completo. Solo durante quince días, el tiempo que duró la colocación de los filtros solares, Sanidad centralizó el servicio en un único turno de mañana. Una medida que de nuevo se vuelve a proponer desde Tomiño ya que hasta la semana pasada no se pudo comprobar la efectividad del sistema ya que llovía.
«La situación no ha cambiado, seguimos como estábamos, se está mejor fuera que dentro del centro», afirman. Los propios técnicos de Salud Laboral del Meixoiero, que estuvieron en el centro la semana pasada haciendo mediciones, «nos dijeron que el calor era insoportable», señaló el personal.
Los técnicos no hicieron público el resultado numérico de las mediciones pero, en el termómetro que hay en una sala del inmueble se superaron los 37 en varias ocasiones. Es decir, «hasta diez grados más que los que permite la Ley de Seguridad Laboral para el desempeño de un trabajo de estas características».
Ni siquiera las puertas interiores de madera resisten. «Desde que se abrió el centro, a finales del año pasado, han tenido que arreglarlas tres veces porque hinchan y no cierran», dicen.