Redondela emula a Río de Janeiro

Jorge Lamas jorge.lamas@lavoz.es

VIGO

24 ago 2009 . Actualizado a las 15:35 h.

Antes de aparcar el coche en el subterráneo, un par de romanos nos advierten que estamos en carnaval. «Sí hombre, ¿en Brasil no se celebra el carnaval en verano?», sentencia, aunque no en latín. Pues claro, qué mejor época para hacer el indio, el pirata o el payaso que con el calorcito presidiendo el ambiente. Ahora es un payaso quien empuja un carrito de niños. Va serio. Aún. Por arriba, en la superficie, la jarana lo preside todo. Es Redondela, donde el choco se transforma en choqueiro para disfrutar del carnaval de verano. La cosa surgió ya hace trece años. Un grupo de propietarios de bares nocturnos tuvieron la ocurrencia de proponerle a sus conciudadanos la realización de una fiesta carnavalera en pleno mes de agosto, y hasta ahora. Aunque con algún altibajo. Hay quien sigue echando en falta alguna actuación estelar, como ocurrió cuando Georgie Dann o la Orquesta Mondragón actuaron en el carnaval.

Lo bueno que tiene la fiesta es que satisface los gustos de grandes, medianos y pequeños. Estos últimos, tienen su propio espacio en la plaza de A Constitución. Allí se maquillan y se acicalan para lucir su transitoria personalidad ante sus sonrientes papás. Ayer, también tenían la posibilidad de emular a Nena Daconte, y cantar, en versión karaoke, Te quiero tanto . Y alguna, lo hacía bien. Justo enfrente, un malabarista movía pelotas de arriba a abajo, mientras los bomberos lidiaban con algún enmascarado pleno de alegría. Ya se sabe que mientras unos trabajan, muchos otros se divierten. Para celebrar el singular carnaval, el gobierno municipal prohibió la circulación de vehículos por todo el centro urbano, que estaba tomado por escoceses, piratas y demás mascaritas, como diría mi tía.

En torno al palco de la música, en la alameda, un gran número de personas bailaban ya a las ocho de la tarde, inmersos en un insoportable olor a cerveza. Era el líquido _elemento, para algunos_que despachaban sin descanso las barras de los bares organizadores del evento, siendo el bíblico precepto de dar de beber al sediento, que eran muchos. Rasputín , In the Navy y otros grandes hits de Village People eran lanzados al calor de la tarde por un pinchadiscos encaramado al palco musical. Delante, un indio ondeaba rítmicamente la bandera del arco iris. Chicos en bañador ajustado se entremezclaban con presidiarios encerrados en gomaespuma y escoceses. Muchos escoceses. Todos rodeados por el intenso olor a cerveza. Era zona dedicada a los que ya sobrepasaron, en distinto grado, el dulce momento de la adolescencia, y la zona de la marcha discotequera. Foliada. El colectivo de A Foliada también aportó su granito de arena a la jornada, con la organización de una comida popular en la plaza de la Casa da Torre. Tras un menú compuesto por empanada, salpicón, churrasco, pan, bebida y rosquillas, las actividades lúdicas se sucedieron sin descanso durante la tarde. La música la puso, en esta ocasión, el grupo Os Quintelas. Con esta iniciativa, los colectivos y asociaciones de la villa tenían la intención de recaudar dinero y voluntarios para el intercambio cultural gallego-catalán, que se celebrará en Redondela entre los días 11 y 13 del próximo mes de septiembre.

Eso, durante el día, y a tenor de lo visto, la noche se sospechaba ya ayer que sería larga. El pasado año, con la caída de las luces, algunos incluso emularon el descenso del Sella pero, en vez de piraguas, se embarcaron en ataúdes, o algo así. De hecho, días después, algún bañista se llevó un susto al ver en la ensenada de San Simón un cadaleito a la deriva. En fin, que el objetivo del sarao se cumplió con creces porque, según los organizadores, se trataba de ofrecer una alternativa de diversión para los jóvenes.