El 1 de septiembre de 1966, una orden municipal prohibía, alegando razones sanitarias, la venta directa de pescado y frutas en la plaza dos Ratos de la Ribeira
02 sep 2009 . Actualizado a las 11:23 h.El mercado de la plaza dos Ratos dejó de existir el 1 de septiembre de 1966. No se trataba de un lugar cerrado. Era una parte de la Ribeira de O Berbés que, desde más de cien años atrás, era utilizada para la venta directa de pescado y frutas. Nicolás Taboada y Leal, primer cronista de Vigo, ya lo recogía en su libro Descripción topográfico-histórica de la ciudad de Vigo , publicado en 1840. Decía que estaba fuera de los muros de la ciudad y que las vendedoras, todas mujeres, se situaban sobre la arena de la playa o dentro de los soportales cuando se presentaba la lluvia.
No fue, durante el siglo XIX, el único mercado de pescado que existió en la ciudad. La actual calle de las ostras recibe el nombre de Pescadería por acoger otro mercado de venda directa al consumidor. Ya a comienzos del siglo XX, en esta zona se construyó el mercado de A Laxe, derribado a finales de los años sesenta para permitir la construcción del Hotel Bahía de Vigo.
En el interior de las murallas, aprovechando las diferentes plazas, se realizaban mercados semanales en la plaza de A Constitución, A Princesa y A Pedra. Había otras zonas, dentro y fuera de las murallas, en las que se distribuían las vendedoras de productos.
El cierre del mercado de la plaza dos Ratos se debió a razones de salubridad. Poco antes, en el mes de abril, se había inaugurado el actual mercado de O Berbés, con entradas a las calles Teófilo Llorente y Cánovas del Castillo, y no tenía razón de ser la pervivencia del mercado al aire libre.
Sin embargo, el cierre creó un grave problema porque muchas de las vendedoras no pudieron obtener una plaza en el nuevo mercado, especialmente las fruteras. La Delegación de Mercados permitió que estas mujeres instalaran provisionalmente sus puestos en la calle Teófilo Llorente, pero les dio a escoger un mercado de la ciudad. La mayor parte no estuvieron conforme con esta solución porque suponía trasladarse a barrios alejados de sus viviendas. A las pescantinas, solo a siete, se les permitió instalarse en el nuevo mercado, pero en su primera planta, ya que la parte alta estaba ocupada por las nuevas pescantinas.
En El Pueblo Gallego del 3 de septiembre, se da cuenta del malestar existente entre las vendedoras, muchas de ellas con más de treinta años de trabajo en el mercado desaparecido. O el caso de un hombre, que vendía empanadillas y bollos de leche, que no tendría lugar en el nuevo mercado de O Berbés.
Primeras llaves de Coia
El año 1966 fue de grandes novedades en la ciudad. El 3 de septiembre, la Caja de Ahorros Municipal de Vigo hacía entrega de las llaves de las primeras casas del polígono de Coia. Eran 35 viviendas de cinco plantas, en la actual calle Estrada. Se decía que le seguiría otro grupo de 250 viviendas, para completar el polígono con 1.200 construcciones, con capacidad para 35.000 personas. El director de la Caja era Julio Fernández Gayoso, actual presidente de Caixanova, y el director del polígono, López-Cháves. Al acto de entrega de llaves acudió el director general de la Vivienda, Enrique Salgado Torres. «Magníficas. Son sólidas, están bien orientadas, tienen mucha luz, las habitaciones son espaciosas y están bien distribuidas. Creo que no se puede pedir más», decía una de las primeras propietarias.
La promoción de viviendas de Coia no fue la primera que realizó ka Caja, ya que en los años treinta construyó veinte casas económicas en la finca de San Roque.