Lavarse las manos

VIGO

26 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Siguiendo las recomendaciones de Sanidad, está de moda lavarse las manos. Ya dio ejemplo el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, cuando se le pidió un informe de la Xunta sobre la idoneidad de instalar en Vigo un juzgado de lo Mercantil. Por no enemistarse con un sector pontevedrés, siguió las directrices de la OMS: Se lavó las manos.

¿Y qué decir del refugio para transeúntes? En verano, Concello y Xunta se dedicaron a embarullar un tema que ya venía enfangado desde el Bipartito. Sede de la Policía Local, albergue, soluciones alternativas, obras de emergencia en la Escuela de Hostelería? Cuando, dentro de unas semanas, los pobres comiencen a morirse por las calles de Vigo, políticos de uno y otro signo seguirán el protocolo habitual en estos casos: Lavarse las manos.

No olvidemos, tampoco, la pestilente depuradora del Lagares. La certeza de que seguimos contaminando la ría no ha evitado una absoluta laxitud política. Como tampoco, la amenaza de una multa multimillonaria. Cuando, en breve plazo, la Comisión Europea venga con una sanción ejemplar, Xunta, Concello y Ministerio podrán culparse mutuamente, para terminar todos haciendo las clásicas abluciones que en su día popularizó Poncio Pilatos.

Siguiendo las recomendaciones de las Autoridades Sanitarias, se espera un gran lavado de manos con las onerosas indemnizaciones que se avecinan por ilegalidades urbanísticas. Finca do Conde, O Piricoto, A Pastora o las torres de A Barxa son urbanizaciones condenadas por la Justicia. Cuando no quede otra que la piqueta, habrá piñas para hacerse con la bacía y la jofaina.

Para rematar, lo que va a ser para estornudar en el codo y hacerse sopas de Tamiflu será lo de los terrenos comunales ocupados. Entre A Madroa y Peinador, donde se invadieron fincas vecinales en tiempos remotos, las compensaciones serán históricas.

Siguiendo la doctrina que San Martiño Dumiense aplica al puerco, llegará el día de pagar las indemnizaciones, por mucho que se intenten demorar los casos, con objeto de que el desastre le caiga a la siguiente corporación. El día del pago, las colas en los lavabos van a alcanzar a políticos que ya ejercían cuando Atapuerca.

Así que da gusto nuestra amada ciudad. Vanguardista y solidaria, abierta al mundo, con pasión se entregan sus políticos a cumplir las prevenciones contra la Gripe A. Todos se lavan las manos. Y no porque les guste, sino porque lo dice la OMS.