Triunfo incontestable del Pilotes Posada en Cuenca

Efe

VIGO

18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Academia Octavio Pilotes barrió de la pista al Cuenca 2016, consiguiendo una victoria tan clara como justa, por 28-33. Es la segunda consecutiva del equipo de Quique Domínguez, que pone distancia con respecto al descenso.

Los locales, totalmente irreconocibles respecto a actuaciones anteriores, estuvieron a merced de su rival que se adelantó 0-4 en el marcador y supo mantener y ampliar la ventaja durante el resto del partido.

Los conquenses, sin lanzamiento exterior por la pobre actuación de Paván y Nilsson, fueron muy inferiores a un rival sin fisuras y que consiguió dos puntos muy importantes de cara a la tranquilidad.

El primer tiempo fue de total superioridad por parte viguesa. Sus aciertos, al cien por cien, en el ataque, fue un lastre muy duro de llevar para el conjunto local que en defensa no era capaz de sujetar a sus rivales, mientras que en su ataque los fallos en el lanzamiento y las pérdidas de balón eran decisivas para poner un 0-4, a los cuatro minutos, que ponía las cosas muy claras a favor del Octavio Pilotes.

Diez goles al descanso

El Cuenca sólo consiguió diez goles al descanso. Para justificar ese pobre balance ofensivo hay que fijarse en la mala actuación de los laterales Nilsson y Paván, especialmente éste, que sólo marcó un gol, pero lo peor fue que perdió hasta cinco balones en plena acción ofensiva, cuatro de los cuales se convirtieron en claros contraataque para los vigueses.

Todo lo que hacía el Octavio Pilotes, lo hacía fácil y bien, como lo demuestra que en pocas ocasiones la jugada no terminara en gol.

Transcurrido el ecuador de la segunda parte, con un claro 19-27 en el luminoso, el partido se convirtió en un momento para el lucimiento para el Pilotes, lo que provocó alguna pérdida de balón, y en un martirio para el Cuenca porque a su mal juego añadió el que, por primera vez en mucho tiempo, su afición mostró de manera clara la protesta. Cuenca sigue siendo una ciudad talismán para los vigueeses.