«El anterior gobierno siguió un procedimiento impecable a la hora de conceder las licencias de Finca do Conde. El PP actuó conforme a los informes técnicos y avaló un proyecto que generó 1.500 puestos de trabajo, directos e indirectos». Lo que Abel Caballero ve negro se convierte en blanco nuclear para José Manuel Figueroa.
A los responsables populares no solo no se les ha pasado por la cabeza la idea de renunciar a sus cargos, sino que defienden el proceso seguido en este proyecto que ha desembocado en su ilegalización por los tribunales.
«El Concello pidió en su momento un dictamen al Consello Consultivo, que era vinculante, y este organismo informó negativamente la anulación. Posteriormente el Tribunal Superior tampoco aceptó suspender provisionalmente la concesión de las licencias. En estas condiciones el anterior gobierno optó por conceder las licencias», explicó el ex concejal de Urbanismo. No obstante, reconoció que también existió la opción de no concederlas, que obviamente no fue tenida en cuenta.
Respaldo del BNG
El eje del discurso de Figueroa, que convocó a los periodistas de manera urgente tras conocer las declaraciones del alcalde, es que Caballero «intenta manipular a la opinión pública». Para demostrarlo aportó el dato de que en los últimos meses en la alcaldía del nacionalista Lois Castrillo fue su gobierno, del que formaba parte el PSOE, quien concedió la licencia de construcción de las dos torres de Finca do Conde. Posteriormente el PP autorizaría el centro comercial y la licencia de primera ocupación de ambos.
«Si Caballero fuera coherente, tras lo que ha dicho esta mañana debería inmediatamente romper su gobierno con el Bloque y cesar también a Xulio Calviño, quien ha participado en decisiones que le han costado al Concello quince millones de euros», planteó Figueroa.
Yendo al meollo del asunto, el dirigente del PP acusó a Caballero de retrasar la legalización de Finca do Conde «pues el expediente lleva bastantes meses terminado».