Todo empezó buceando en las fotografías de los abuelos. Fernando Torres Carbajo decidió un día conocer un poco mejor su pasado cercano, especialmente la peripecia vital de su abuelos Alfonso Carbajo. Seguro que los vigueses que peinan canas le recuerdan por haber sido el propietario de uno de los establecimientos más emblemáticos de la calle del Príncipe en los años 40, la Camisería Inglesa, que una década más tarde se transformaría en Carbajo. El caso es que con la inestimable ayuda de sus tías Victoria y Pilar, Fernando Torres fue acumulando recuerdos gráficos de la familia. Cuando se dio cuenta, después de casi tres años de buscar aquí y allá, había reunido abundante material, incluidas fotografías de muchos escenarios de la ciudad. Pensó que aquello podría interesar a más vigueses. Para estar seguro de ello pidió consejo al cronista oficial de la ciudad, Lalo Vázquez Gil, que un día también había sido su maestro. Así fue como llegó hasta Severino Cardeñoso, responsable de Ediciones Cardeñoso. El resultado de la peripecia llegó a las librerías el pasado mes de julio en forma de pequeña edición de El Vigo de otra época. La buena acogida ha obligado a hacer una segunda edición, que acaba de ver la luz. El libro, eminentemente gráfico, ofrece un recorrido somero sobre cuestiones como la construcción del aeropuerto, la llegada del tren a Vigo, la evolución del puerto, las salas de cine (hasta 23 recoge), los teatros, sociedades culturales, hoteles, parques, clubes deportivos... Y, por supuesto, el tranvía. El último capítulo del libro lo reserva Fernando Torres para contar, siquiera a vuelapluma, la vida de su abuelo que, como explicaba al principio fue el desencadenante de todo. Alfonso Carbajo había nacido en un pueblo de Zamora (Espadañedo) un día de marzo de 1987. Llegó a Vigo con apenas 16 años para trabajar con su tío Toribio García, propietario de El nuevo mundo, situado en el número 4 de la Puerta del Sol. Con él aprendió los secretos del buen comerciante, hasta que decidió quedarse con la sucursal que su pariente había abierto en Príncipe. Ya encarrilado profesionalmente se casó con Victoria Madrigal en 1911, con la que tuvo seis hijos. Con el tiempo abrió varias sucursales en la misma calle. Al margen del negocio, al que acudió puntual hasta después de haber cumplido ochenta años, su pasión era el fútbol. Socio de mérito del Celta desde 1948, no se perdía ni un partido en Balaídos. Falleció en 1975. En ese año acaba también Fernando Torres su particular recorrido por una parte de la historia de la ciudad. Parece que la famosa directora de orquesta española (dicen los expertos que la más brillante de la generación de jóvenes profesionales) ha experimentado un flechado en toda regla con la villa termal. La descubrió un buen día del pasado mayo y, desde entonces, empezaron a menudear sus visitas. Primero encontró la paz que buscaba para descansar, luego la atmósfera idónea para crear y, finalmente, un puñado de amigos. Fruto de esas idas y venidas terminó fraguando la posibilidad de ofrecer un concierto en el municipio más pequeño de España. No es fácil encontrar hueco en la agenda profesional de esta mujer que ha dirigido las mejores orquestas del país y colaborado con algunas de las más importantes del mundo. Así, no es de extrañar que Javier Solano luciera el pasado martes una sonrisa de oreja a oreja. Y es que no sólo era el anfitrión de Inma, sino que el concierto que ofreció bajo su batuta la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, era el punto de arranque del programa del Xacobeo. El salón del hotel, cuya acústica alaban cuantos músicos han tenido la oportunidad de actuar en él, estaba abarrotado. Invitados como Sancho Gracia, Roberto Varela, Manuel Fernández de Sousa, Charo Andrade, Guillermina González, Manuel Gómez Franqueira, Rafael Louzán, Alfonso Rueda, Francisco López, Ana Carrión, Samuel Juárez, Mercedes Solano, Celestino Aranda, Kiko Rial... y otras 250 personas, entre ellas el presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, disfrutaron de la velada musical, que incluyó el estreno de Melodía de Mondariz, creada expresamente para la ocasión por Inma Shara. La obra hace un recorrido por la historia del balneario, desde su construcción, sus momentos de mayor esplendor, el incendio y la posterior recuperación auspiciada por Solano, que logró convencer en su día a un reducido grupo de inversores para levantar cada piedra. Han pasado 20 años desde aquella apuesta. Es el eslogan elegido por Celia Cabrera para el taller de cocina para niños que celebrará este fin de semana en su restaurante del Museo del Mar (O Croque). La idea es realizar un menú completo que los pequeños puedan preparar por sí mismos. También recibirán unas nociones básicas sobre alimentación y nutrición adaptadas a su edad y aprenderán a distinguir sabores. Hay que reservar plaza en el teléfono 633 274 747. Las clases se impartirán de 17.30 a 19.30 el sábado, y de 11 a 13 el domingo. El precio de la matrícula es de 12 euros. Buen apetito.