Balaídos tendrá la llave de semis

Víctor López

VIGO

El Celta se lució en el Manzanares siendo muy superior a un Atlético que no demostró las cualidades ofensivas que atesora

22 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La Copa volvió a darle al Celta otro sorbo de alegría. El conjunto vigués está en su año en esta competición. En el Calderón se lució como ha hecho en todos los partidos de este torneo. No ganó como hasta ahora había hecho siempre en los partidos a domicilio de este torneo pero sigue sin perder, y ese dato le avala.

Fiel a su idea futbolística

Eusebio lo había advertido y así fue. Por mucho Atlético de Madrid que tuviese delante, el Celta fue tan osado como acostumbra en Segunda. Dio la sensación que siempre deja este equipo: cuánto mejor le iría jugando en Primera haciendo este fútbol. La entrada de Michu como titular en compañía de Trashorras dejó a Jonathan Vila con todo el trabajo por hacer en la recuperación, pero no fue tanto ya que el cuadro vigués tuvo siempre la idea de mirar hacia delante y llevar el peso del partido.

Tapar la banda derecha

El único parapeto que quiso asegurarse el entrenador céltico fue en cubrir su flanco izquierda. La banda derecha colchonera con Ujfalusi y Simão podía hacer mucho daño con el sistema celeste. La entrada de Roberto Lago y con Pedro Botelho de interior, provocó que los madrileños se atascasen por este carril. Tanto fue así que el portugués fue sustituido al descanso. Al contrario, el Celta encontró muchas facilidades por ambos flancos, especialmente con las llegadas de Dania Abalo, aunque no las aprovechó demasiado.

La entrada de Forlán

Aunque no lo dijesen, el uruguayo Diego Forlán era el futbolista que más preocupaba a los celestes. El charrúa, no notó su merma por el esguince de tobillo que había sufrido, pero sí el comportamiento exquisito que tuvieron Noguerol y Túñez. Esta pareja, la que más ha jugado en la Copa, volvió a rendir a un nivel impresionante. El punta rojiblanco no pudo en ningún momento con los zagueros celestes que se llevaron todas.

La posesión de balón

El Celta tuvo la pelota. Había advertido Quique Sánchez Flores que eso podía pasar, y Eusebio de la capacidad de su rival de contragolpear. El Celta sí tuvo la posesión, el 55%, pero su adversario no pudo utilizar la contra como arma para hacerle daño. El números de saques de esquina a favor de uno y otro, doce para los celestes por tres para los madrileños, es una prueba de que el conjunto vigués tuvo muchísima más llegada. El mejor equipo del 2010 en la Liga española fue muy inferior a un conjunto que flirtea con el descenso a Segunda B.